En la recta final hacia el ballotage, desde las filas del PCdoB existe confianza en que Lula pueda revertir el resultado adverso que dejó la primera vuelta electoral. La presidenta del Partido, Nádia Campeão, resaltó el papel que viene jugando la movilización popular y, en particular, el rol de la juventud para “mantener la energía alta” y alcanzar la victoria.
El domingo 25 de octubre se define la segunda vuelta electoral entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro y, de cara a esa fecha decisiva, la presidenta interina del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), Nádia Campeão, instó a la militancia “a mantenerse movilizada en apoyo de Lula y para intentar revertir las abstenciones”. El 4 de octubre el nivel de ausentismo a las urnas alcanzó el 21 por ciento, lo que equivale a cerca de 33 millones y medio de personas. Además del grado de ausencia registrado en la cita de la primera vuelta de las presidenciales, entre los votos en blanco y los votos nulos se contabilizaron el 4 de octubre unos seis millones de sufragios, esto es un 3 por ciento en relación al total de personas que sí asistió a las urnas.
Campeão hizo hincapié en la relevancia de sostener “la movilización generalizada que ha salido a las calles para la reelección del presidente Lula da Silva” y destacó la participación protagónica que la Unión de la Juventud Socialista (la organización juvenil del PCdoB) viene mostrando en este tramo de la campaña electoral, recalcando especialmente la importancia que para “mantener la energía alta” tiene el mensaje que los estudiantes están enviando a todo el país de que “es posible ganar y que buscaremos esta victoria para defender Brasil, defender nuestra soberanía, nuestra democracia y los derechos de nuestro pueblo”. Por lo que llamó a seguir batallando con ese ímpetu en las calles y en las redes sociales, con el propósito fundamental de “llegar a quienes no votaron, a quienes se abstuvieron”, porque, remarcó, “esa es la clave de nuestra victoria”.
Vale recordar que semanas atrás, en el primer turno de las presidenciales, Lula obtuvo un 45 por ciento, quedando a poco menos de dos puntos del ultraderechista Flávio Bolsonaro, a quien en el debate del último domingo le devolvió con argumentos cada una de sus chicanas y provocaciones. La ironía también estuvo presente para retrucar las bravuconerías de Bolsonaro Junior cuando este le preguntó con tono inquisidor por qué el 4 de octubre lo había votado el setenta por ciento de los presos, a lo que rápido de reflejos Lula contestó: “Y quiero que me vote el cien por ciento, hasta tu padre”.
Contra Bolsonaro y el imperialismo
Los vínculos directos del clan Bolsonaro con Donald Trump no son nada novedosos. De hecho Eduardo Bolsonaro, exlegislador y hermano de Flávio está prófugo de la Justicia de su país, la que semanas atrás decretó una orden de prisión por la condena a 4 años dictada en su contra a raíz del lobby que realizara a favor de que Estados Unidos, donde está radicado, le impusiera mayores cuotas arancelarias a Brasil en el intercambio comercial. Su cabildeo proimperialista también incluyó gestiones para que su padre (finalmente condenado a 27 años de prisión) quedara impune por el intento de golpe de Estado de enero de 2023.
En esta campaña la intromisión imperialista quedó, otra vez, groseramente expuesta. Meta, la corporación que es propiedad de Mark Zuckerberg y administra Instagram, Facebook y WhatsApp ha venido ocultando publicaciones del líder del PT, que va por un cuarto mandato presidencial en el gigante sudamericano ( Ver: Meta metió la cola )
Un pueblo movilizado
Por otra parte, la presidenta nacional del PCdoB destacó el crecimiento de las movilizaciones populares en las dos semanas posteriores a la primera vuelta. La dirigente comunista evaluó que la campaña de Lula transitó ese recorrido “con entusiasmo y confianza”, tal como pudo verse “en las enormes manifestaciones que tuvieron lugar en todo el país”, pero también, y pese a la manipulación mencionada, “con los grandes avances que tuvimos en la disputa en las redes sociales”, una tarea en la que, insistió, “la participación juvenil ha sido uno de los elementos más importantes”.
Luego de recalcar que “las calles son un espacio para el diálogo y para encontrar a quienes no fueron a votar en la primera vuelta”, reafirmó su confianza en que el trabajo realizado durante estas últimas semanas va a permitir la reelección de Lula da Silva. Un aliciente más en esa dirección lo representa la recientemente aprobada ley de Reducción de la Jornada Laboral, una conquista histórica para la clase trabajadora de Brasil apalancada por el presidente obrero Luiz Inácio Lula Da Silva.