Desde que se tuvieron las primeras noticias sobre el ataque del imperialismo yanqui y el secuestro del presidente Maduro y Cilia Flores, el pueblo salió a manifestarse para defender el proceso bolivariano y repudiar el ataque militar del último sábado. Venezuela exige en las calles la libertad de su presidente, quien se declaró inocente de los cargos inventados que se le imputan.
Miles de personas ganaron las calles de Caracas y las principales ciudades venezolanas para unirse en una sola voz de repudio a los criminales ataques perpetrados el sábado pasado por Estados Unidos contra la República Bolivariana, que dejaron un saldo de varias personas asesinadas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Se trató de una movilización social que se fue construyendo desde abajo y a partir de que, con las primeras horas del día sábado, se iban conociendo detalles de lo que acababa de suceder. La respuesta popular fue contundente, ya que miles salieron a las calles para condenar el artero ataque militar consumado por EE.UU., pero también para exigir que sean liberados y devueltos a su país el presidente Maduro y su esposa. A las manifestaciones también se unieron venezolanos y venezolanas que no se asumen chavistas pero que, desde un espíritu de unidad nacional, condenan la acción criminal y la injerencia del imperialismo en la soberanía de su país.
Aunque tuvieron su epicentro en Caracas, los actos y marchas que se extendieron desde el sábado se hicieron sentir en los veinticuatro estados del país, desde cada barrio y comuna hasta el propio Palacio de Miraflores, donde llegaron las consignas contra el imperialismo pronunciadas por los manifestantes y para expresar el respaldo a la Revolución Bolivariana en lo que constituyó la Gran Marcha por la Paz de Venezuela, omitida de plano por prácticamente todos los grandes medios de nuestro país.
En la capital venezolana, el principal punto de concentración fue la sede de la empresa estatal CANTV, donde puño en alto una multitud reafirmó la unidad y el compromiso con la resistencia ante el nuevo desafío histórico que se le plantea al pueblo y al proceso bolivariano.
Siguen las marchas en Estados Unidos contra el ataque a Venezuela
Por su parte, ayer en horas del mediodía, en Nueva York, un numeroso grupo de personas se dio cita ante el Tribunal Federal del Distrito Sur, donde el presidente Maduro y Cilia Flores habían sido trasladados más temprano. En esa sede judicial, los manifestantes exigieron que el mandatario venezolano y su esposa sean liberados, y denunciaron que el proceso judicial que formalmente comenzó en contra de ambos con la lectura de los cargos por narcoterrorismo que se le imputan, resulta una fachada montada para justificar una agresión bélica, mediante la que Washington busca apropiarse de los recursos naturales de Venezuela.
Tras las primeras declaraciones de Nicolás Maduro sosteniendo su inocencia, en las que afirmó: “soy el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, prisionero de guerra, secuestrado en una acción militar de los Estados Unidos y me acojo a los tratados de Ginebra”, se conoció que la justicia estadounidense admitió lo evidente; la inexistencia del famoso “Cártel de los Soles”.
Sin embargo, y pese a haber montado sobre ese guión todo un teatro de guerra en las cercanías de las costas venezolanas y la misma invasión criminal del sábado (en cuyo relato Maduro era hasta hoy el líder del tan mentado cartel narco), la decisión judicial fue mantener los cargos por narcoterrorismo contra el legítimo presidente de la República Bolivariana de Venezuela. El imperialismo en su decadencia ya no cuida ni las formas. Y los pueblos del mundo están tomando nota de esto.