Denuncian que mediante el ICE, EE.UU. deporta ciudadanos de origen palestino a Cisjordania, donde el Estado de Israel profundiza la persecución y el genocidio contra la población de ese territorio que ocupa ilegal e ilegítimamente. Ante esta operación articulada entre Washington y Tel Aviv el Frente Democrático para la Liberación de Palestina demanda que la ONU debe presionar al régimen de Netanyahu “para que cese sus crímenes”.
Por medio de vuelos privados, Estados Unidos deportó a ciudadanos palestinos detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hacia la Cisjordania ocupada, tal como lo denunció la semana pasada una investigación que hicieron conjuntamente la revista israelí +972 Magazine y el diario británico The Guardian, en la que se da cuenta de que esto sucedió el pasado 21 de enero cuando al menos ocho palestinos arribaron al aeropuerto Ben Gurión que está ubicado en Tel Aviv, a bordo de un avión perteneciente a un empresario inmobiliario allegado al presidente estadounidense Donald Trump.
En la investigación periodística se sostiene que después de confiscarles sus documentos, las víctimas de esta redada una vez llegadas a Israel, rápidamente fueron trasladadas hacia las afueras de la localidad palestina de Nilin, en Cisjordania, y que el 2 de febrero la misma aeronave volvió a realizar un vuelo similar en el que se desconoce cuántas personas fueron las que corrieron la misma suerte.
Ante esto, especialistas en derecho migratorio consultados por el diario israelí Haaretz, coincidieron en subrayar que las deportaciones de palestinos por medio de Israel fueron históricamente excepcionales, pero también en que ejecutarlas hacia territorio ocupado viola normas del derecho internacional y que, en todo caso, para llevar a cabo esto se debió contar con la autorización del Shin Bet, el servicio de inteligencia interna de Israel.
La peligrosidad de toda esta situación es clara, ya que el hostigamiento del régimen fascista encabezado por Benjamin Netanyahu sobre la población palestina de Cisjordania es cada vez más profundo. La semana pasada el gabinete de seguridad israelí aprobó un paquete de medidas que facilitan a los colonos sionistas que ocupan Cisjordania la compra de tierras y que, simultáneamente, otorgan a las autoridades de este Estado opresor más poderes para hacer cumplir las leyes del apartheid sobre los palestinos.
Pero no sólo esto. Porque mientras recrudecen los ataques de los ocupantes ilegales contra población palestina, el Estado de Israel dice que no tiene militares para proteger a los palestinos de esas agresiones que se perpetran principalmente en el contexto de los desplazamientos constantes a los que se somete a la población civil.
Ante esto, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (Fdlp) volvió a insistir con que las acciones israelíes desplegadas al norte de Jerusalén representan “una extensión de la limpieza étnica en los campamentos de Cisjordania ocupada” que tienen como objetivo despoblar la zona que va de Jerusalén a Ramala “para preparar su anexión como parte del Plan Gran Jerusalén”.
En este sentido, el Fdlp hizo pública su condena “a la brutal y frenética campaña que libran el gobierno y las fuerzas israelíes en la zona norte de la Jerusalén ocupada” que, detalló, son acciones que se extendieron hacia la ciudad de Hizma “llegando a las inmediaciones del campamento de Qalandiya y Kafr Aqab”, incluyendo la demolición de decenas de tiendas, además de “extensas operaciones de arrasamiento y la imposición de un toque de queda a más de cien mil palestinos”.
Entre los edificios demolidos recientemente por Israel en esa zona, aparece un centro de formación profesional y nada menos que la sede de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, así como también el edificio principal de la agencia en Sheikh Jarrah y asentamientos emplazados cerca del aeropuerto de Qalandia. A raíz de la avanzada sionista el Frente alertó que “si el enemigo israelí logra implementar sus planes en esta zona, Jerusalén quedará completamente aislada del centro y norte de Cisjordania, lo que añadirá otro obstáculo, el más peligroso de todos, al proyecto nacional palestino de un Estado independiente”.
Por lo cual puso en el centro de sus reclamos que las Naciones Unidas y organismos internacionales de Derechos Humanos deben “presionar al gobierno enemigo israelí para que cese sus crímenes contra nuestro pueblo y exija protección”.