En Detroit el Partido Comunista de Estados Unidos fue parte de una marcha convocada por el Comité de Acción de Michigan por Cuba para repudiar la agresión de Washington contra La Isla, que ahora se materializa con la denuncia judicial del Departamento de Justicia estadounidense contra el expresidente cubano. En un mismo sentido se pronunció la Federación Sindical Mundial, remarcando su “firme e invariable apoyo a la Revolución Cubana”.
“¡Manos fuera de Castro! ¡No a la guerra contra Cuba!”. Con estas consignas, el Partido Comunista de Estados Unidos (PCUsa) participó de la movilización que el viernes pasado tuvo lugar en el centro de Detroit, convocada por el Comité de Acción de Michigan por Cuba, para repudiar el nuevo capítulo en la agresión que Washington perpetra contra La Isla que, esta vez, se materializa por medio de la denuncia judicial que hizo el Departamento de Justicia estadounidense contra Raúl Castro por supuestas “acciones terroristas”. El “crimen” que le endilgan tiene que ver con el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización contrarrevolucionaria de Miami “Hermanos al Rescate”, dirigida por la CIA.
Sobre la imputación contra Raúl, el PCUsa definió con claridad que se trata de “acusaciones con motivaciones políticas” que constituyen “un nuevo ejemplo de la tiranía e hipocresía de Estados Unidos”, ya que “no puede engañar a nadie con el pretexto de ‘justicia’ para justificar el derribo de dos aviones que invadieron el espacio aéreo cubano en 1996 para hostigar e intimidar al pueblo cubano”. Asimsmo, recordó que en reiteradas oportunidades La Habana había advertido que esas operaciones aéreas debían detenerse.
Por otra parte, puntualizó que “ese acto de un pueblo soberano que defiende su espacio aéreo no está sujeto a la revisión de Estados Unidos” e insistió con que “el único propósito de estas acusaciones es proporcionar una excusa para continuar con la política de cambio de régimen contra la Cuba socialista, que data de hace muchas décadas”.
En tanto que denunció que la estrategia imperialista se profundiza ahora con “el ‘Corolario Trump’ que en todo el hemisferio occidental busca derrocar a cualquiera que EE.UU. no pueda controlar y apropiarse de lo que desee de cualquier nación soberana de la región”.
En en esa misma línea, el PCUsa reflexionó que “intentar criminalizar al liderazgo cubano mientras se ignora la violencia y el sufrimiento perpetrados por el imperialismo estadounidense, no refleja un compromiso con la justicia, sino más bien los actos desesperados de un sistema en crisis que intenta recuperar su dominio global perdido”. Y añadió que el mismo gobierno que pretende dar lecciones al mundo sobre Derechos Humanos “ha participado repetidamente en actos de agresión militar, golpes de Estado respaldados por la CIA, bloqueos comerciales paralizantes y sanciones económicas que han devastado y aterrorizado a los trabajadores de todo el hemisferio y, de hecho, de todo el planeta”.
Luego de remarcar que “sólo el pueblo de Cuba tiene derecho a determinar su destino”, los comunistas estadounidenses reafirmaron su solidaridad “con la Revolución Cubana”, a la que saludaron como “un faro de esperanza para las luchas de todos los pueblos del mundo”. A la vez, sumaron su adhesión “a todas las fuerzas progresistas del mundo para exigir la autodeterminación cubana, la eliminación inmediata de Cuba de la falsa lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo, el fin del bloqueo y el cese de la acusación infundada y políticamente motivada contra el expresidente Raúl Castro”.
De este modo, el Partido Comunista de los EEUU enfatizó su rechazo “ a los intentos de demonizar a la dirigencia socialista revolucionaria de Cuba, justificando convenientemente las consecuencias destructivas de la política imperialista estadounidense”, puesto que “durante generaciones, Cuba enfrentó al bloqueo económico, el aislamiento y el acoso constante simplemente por defender su derecho a la soberanía y construir una sociedad socialista donde todas las personas tengan derecho a una vida digna”.
Proletarios del mundo con Cuba
Por su lado, en idéntico sentido se pronunció la Federación Sindical Mundial (FSM), que condenó enérgicamente la acusación promovida por la administración encabezada por Donald Trump contra Raúl Castro, en lo que constituye “una acción provocadora”, que forma parte “de la histórica política de agresión e injerencia imperialista contra Cuba y su pueblo”, porque el intento de criminalizar al liderazgo cubano mediante narrativas distorsionadas “busca justificar la continuación e intensificación del criminal bloqueo y de las medidas hostiles impuestas durante más de seis décadas”.
Ante esta escalada de hostilidades la FSM afirmó que “los trabajadores del mundo conocen bien los sacrificios y las luchas del pueblo cubano frente a la agresión imperialista” y dejó claro que “pese a los continuos ataques y presiones, Cuba sigue siendo un símbolo de dignidad, solidaridad y resistencia para los trabajadores y los pueblos del mundo”. Por lo que finalmente recalcó su “plena solidaridad con los trabajadores y el pueblo de Cuba y con su Central de Trabajadores”, así como su “firme e invariable apoyo a la Revolución Cubana”.