Se trata de un emblemático luchador por los Derechos Humanos, que lleva a cabo una huelga de hambre en la prisión marroquí de Kenitra para visibilizar la situación que atraviesan los prisioneros por luchar en pos de la liberación de la República Árabe Saharaui Democrática.
El estado de salud de Naama Asfari se viene deteriorando aceleradamente conforme avanza la huelga de hambre por tiempo indefinido que lleva a cabo este defensor de los derechos humanos y preso político saharaui, prisionero en la Cárcel Central de Kenitra, en Marruecos. Esta medida de protesta, que adoptó para visibilizar la situación que atraviesan en las mazmorras morroquíes los luchadores de la causa independentista de la República Árabe Saharaui Democrática, comenzó el 8 de junio.
Cabe citar que Naama Asfari es un referente en la defensa de los derechos humanos y soberanos de este país que a 50 años de la proclamación de su Independencia sigue luchando contra el yugo colonial del Reino de Marruecos, que desconoce su estatus de nación independiente y ocupa alrededor del 80 por ciento del territorio del Sáhara Occidental. Se desempeña desde hace décadas como Vicepresidente del Comité para la Libertad y el Respeto de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental, organización que viene trabajando incansablemente para documentar y denunciar las violaciones de los DDHH que el régimen marroquí perpetra contra la población saharaui.
Como represalia a la actividad que desarrolla, Asfari fue arrestado el 7 de noviembre de 2010, tras lo que pasó cinco días incomunicado con los ojos vendados y esposado. En esas condiciones, fue sometido a apremios y torturas y se lo obligó a firmar declaraciones y confesiones que el Estado marroquí utilizó para condenarlo arbitrariamente en 2017 a treinta años de cárcel.
No se trata esta de la primera huelga de hambre que protagoniza. Naama Asfari ya apeló a esta medida extrema otras tres veces. En ningún caso obtuvo respuesta por parte de las autoridades marroquíes a sus peticiones, lo que le llevó a insistir con esta forma de protesta pacífica para exigir la implementación de lo asentado en 2023 por el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria. A partir de lo establecido por este documento de Naciones Unidas, que insta a evaluar denuncias individuales y situaciones de arresto masivo que tienen lugar en diferentes países, denuncia las condiciones inhumanas que padecen sus compañeros de prisión y exige que se revierta la vulneración sistemática a sus derechos, sin dejar de reclamar por la libertad de todos y cada uno de ellos.
Por su parte, los presos políticos del Gdeim Izik, campamento de refugiados violentamente desalojado por Marruecos en 2010 y donde concentraba su activismo Asfari, entraron en huelga de hambre para solidarizarse con este emblemático luchador, tal como lo informó ayer desde la ciudad ocupada de El Aaiún la Asociación para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes (APPSCM), que explicó que la medida consiste en una “huelga de hambre de advertencia”, que se va a extender durante dos días a partir de hoy “en solidaridad con su compañero preso político saharaui, Naama Abdi Musa Asfari”.
Asimismo, la APPSCM hizo hincapié en que “tras esta protesta los presos están dispuestos a tomar medidas más contundentes” y adelantó que “no renunciarán a sus derechos humanos legítimos y legales, independientemente de las dificultades y a pesar de la intransigencia de la ocupación marroquí y su continuo desprecio por sus justas demandas”. Esta asociación humanitaria también expresó su “profunda preocupación por las reiteradas violaciones de los derechos fundamentales que sufren los presos civiles saharauis en las cárceles marroquíes” y condenó enérgicamente “el sospechoso silencio internacional ante estas prácticas, que contravienen todos los convenios y acuerdos internacionales de derechos humanos”.
En este mismo sentido, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU convocado en Ginebra, el abogado saharaui y defensor de los derechos humanos Mohamed Hali, declaró que las autoridades de ocupación marroquíes siguen utilizando al Poder Judicial “como herramienta de represalia contra los defensores de los derechos humanos y activistas saharauis que abogan por el derecho de su pueblo a la autodeterminación”. En su exposición, denunció que se trata de “de una política sistemática destinada a silenciar las voces que defienden los derechos humanos y las libertades fundamentales en el Sáhara Occidental”.