Un trabajo hecho por becarios del Conicet y la Universidad de Buenos Aires da cuenta del peligro que corre nuestro país ante la constante entrega de la soberanía territorial, económica y nacional por parte del gobierno de Javier Milei.
Con la Ley de Tierras congelada en el limbo judicial al que la arrastró Javier Milei, se vuelven cada vez más laxos los criterios de control que impuso cuando fuera sancionada por el Congreso Nacional en 2011. Esta ley, entre otras, cosas establecía que las personas o empresas extranjeras no podían poseer más del quince por ciento del total de tierras rurales por provincia, municipio o departamento. Algo que, a quince años de su entrada en vigencia, queda desmentido en los hechos de manera rotunda.
Resulta revelador aquello sobre lo que da cuenta una herramienta interactiva recientemente presentada por el Conicet y la Universidad de Buenos Aires, que expone que hay 36 distritos en los que se excede lo que permite la ley, y que el peor de los panoramas aparece en la localidad neuquina de Lacar y en General Lamadrid, en La Rioja; así como en las salteñas Molinos y San Carlos, donde la extranjerización es superior al cincuenta por ciento.
“Lo que muestra esta herramienta creada por el Observatorio de Tierras, nos deja un panorama muy preocupante sobre tanta posesión en manos extranjeras en zonas delicadas para el desarrollo económico y la soberanía argentina”, denunció desde el PC Pablo Moren y recordó que esta cartografía digital interactiva de las tierras en manos foráneas, llega en momentos en que el gobierno nacional intenta derogar la ley “que establece la limitación del total de tierras a manos extranjeras, pone topes por departamentos y zonas estratégicas para la defensa de la soberanía nacional, entendiéndose así a las tierras aledañas a limites internacionales y cursos de aguas fluviales, lacustres o marítimos”.
Esta intenciones del gobierno (anti)nacional sobre las que alerta quien es también uno de los referentes de la Columna Juana Azurduy, que año a año reivindica la soberanía nacional sobre el Lago Escondido, usurpado por Joe Lewis (dueño además de más de 12 mil hectáreas en la Patagonia) precedieron, ¿casualmente?, otro verano de incendios en el sur argentino. Sin ningún disimulo desde la Rosada vienen haciendo lobby junto a la runfla dialoguista del Pacto de Mayo para que las tierras incendiados puedan ponerse a la venta, algo que momentáneamente está vedado por leyes de protección del medio ambiente, como la Ley de Bosques y la Ley de Manejo del Fuego, que también el oficialismo y sus socios buscan derogar para “fomentar la inversión privada”.
El mapa desarrollado por la socióloga Julieta Caggiano y el historiador Matías Oberlin, ambos becarios del Conicet, “arrojó resultados muy preocupantes para la militancia popular que brega por la defensa de la soberanía nacional y da para pensar en la matriz productiva de nuestro país y la reprimarización de la producción económica por parte del gobierno de Milei”, sostuvo Moren en diálogo con Nuestra Propuesta. Y añadió que ahí se exhibe que el cinco por ciento del territorio nacional continental “está en poder de manos extranjeras, sin contar las Malvinas, islas del Atlántico sur y las aguas circundantes del Mar Argentino que usurpa Gran Bretaña”, lo que representa un total de trece millones de hectáreas, superficie equivalente a todo el territorio de Inglaterra.
Por otra parte, Moren subrayó que esta posesión de tierras se encuentra “tanto en el oeste cordillerano como a las márgenes de grandes ríos como el Paraná, por donde sale la mayoría de la producción agropecuaria que se exporta, dato que muestra la avidez extranjera por zonas de producción minera y agropecuarias”. No obstante, señaló que la posesión extranjera de nuestra tierra “se extiende a zonas próximas a las áreas de extracción de petróleo”. Por lo que “se trata de un panorama que avanza sobre el agua, nuestros minerales, alimentos, energía fósil y todo lo que el mundo demanda en la actualidad”.
Discurso oficial
“Estos datos importantes para la militancia del campo popular sirven para contrarrestar el discurso oficial que dice que ninguna provincia incumple el límite impuesto por la ley que Milei quiere derogar para abrir las puertas a la entrega de tierras a empresas o individuos extranjeros, tal como pasó en su momento con Joe Lewis”, alertó Moren.
Tras lo que recordó que este súbdito de la Corona Británica “pudo hacerse con las escrituras de tierras en zona fronteriza en la provincia de Río Negro, bañadas por el río Escondido, que genera el lago del mismo nombre y en cuya cabecera tiene un complejo de inmuebles privado que usa para sus visitas y que suele ser escenario de encuentros de personajes del poder real que actúa en el país”.
En tal dirección, agregó que Lewis se hizo con ese territorio durante los años 90 usando testaferros, “lo que es muy cuestionado por la militancia popular que con una fuerte presencia del Partido Comunista, protagoniza cada año la Marcha al Lago Escondido”.
Como otro dato saliente, Moren resaltó que el estudio del Conicet “muestra que en varios departamentos próximos a la cordillera de Los Andes la posesión de tierras en manos de extranjeros supera el cincuenta por ciento de la superficie reglamentada, mientras que en las llanuras próximas al Paraná la tenencia se coloca por encima del treinta por ciento de lo reglamentado”. Pero también puso el acento en que “EE.UU. es el país que, ya sea con empresas o particulares, encabeza la lista de mayor posesión, seguido por Italia y España”. Dentro de esa lista aparecen casos notables como el del inglés Lewis y el qatarí Abdulhadi Mana Al-Hajri con propiedades apostadas estrategicamente en las nacientes del río Chubut.
“La Ley de Tierras busca proteger la soberanía Nacional”, insistió Moren y lamentó que la Presidencia Milei “busca derogarla tal como intentó mediante el DNU 70/2023, lo que no prosperó debido a la reacción popular y por presentaciones judiciales”. Todo esto logró promover un debate “en torno al desarrollo económico local, provincial, nacional, pero sobre todo en cuanto a la protección del territorio nacional y sus bienes comunes, recursos naturales que pertenecen al pueblo argentino”.
En este marco, el trabajo conjunto del Conicet y la UBA, así como los intentos por derogar la Ley de Tierras, “dejan en claro la intención de profundizar la reprimarización de la economía argentina por parte de este gobierno de ultraderecha”, algo que si prosperara “retrotraería a la Argentina de fines del siglo 19”. Con este panorama Moren reflexionó que “nos vienen a la mente los conceptos vertidos por Vladimir Ilich Lenin, en el texto: ‘El imperialismo, fase superior del capitalismo’, donde describió al gobierno oligárquico de la República Argentina de principios del siglo 20 como una ‘Colonia Comercial’ del imperialismo británico, marcando la dependencia de nuestro país al usurpador de nuestras Islas Malvinas”.
En este sentido, caraceterizó que “ahora en el siglo 21, el gobierno de Milei nos lleva hacia ese mismo lugar: a un país sin industrias, sin ciencia, sin investigación o desarrollo tecnológico, un país para pocos que sólo dependa del interés imperial por las materias primas que se producen en nuestro territorio nacional y que están regenteadas por la oligarquía local”.
Por eso, concluyó que “es hora de ser una Patria que no dependa de nadie, que use y proteja sus bienes comunes para reindustrializar el amplio y extenso territorio nacional y generar miles de puestos de trabajo para el proletariado argentino”. Es decir, como sostuvo Pablo Moren, “una Patria donde se le haga difícil al especulador extranjero adquirir tierras, un país que tenga comercio y relaciones maduras con todos los países del mundo multipolar que nace en estos tiempos para así entablar diálogo de igual a igual, en forma soberana, y con el debido respeto mutuo”.
Va quedando cada vez más claro que ese camino hacia una patria libre y soberana no puede ser otro que el de la lucha antiimperialista en unidad.