El gobierno de Milei preadjudicó la Vía Navegable Troncal del Río Paraná a la empresa belga Jan de Nul, asociada al Grupo Neuss y al asesor presencial Santiago Caputo. “Es inexplicable que se le dé en concesión a un privado algo que el Estado puede resolver y más si se refiere al tránsito fluvial por el Río Paraná”, sostuvo el Secretario Político del Partido Comunista de Santa Fe, Norberto Galiotti.
La semana pasada el gobierno que encabeza Javier Milei dio un paso relevante en la consumación de la entrega del principal corredor logístico de exportación que posee nuestro país cuando puso su firma para la preadjudicación de la empresa belga Jan de Nul y su socia local Servimagnus, perteneciente al Grupo Román, con estrechos lazos con el Grupo Neuss y el propio Santiago Caputto, fundamentalmente a través de la corporación logística Urbano Express. Se trata de la concesión por un plazo de veinticinco años años de la línea fluvial Paraná-Paraguay, que es por donde se concentra alrededor del ochenta por ciento de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites vegetales, al tiempo que funciona como una de las principales vías de salida de divisas de la economía por medio de una veintena de puertos que están en manos privadas. Se estima que por sus aguas sale un promedio anual de 30 mil millones de dólares.
Jan de Nul ya opera tareas de dragado desde la década de 1990 y fue reelegida relegando en la licitación a la también belga Deme Group, por lo que quedó en condiciones de asumir un contrato por el cual prevé profundizar y ampliar la vía navegable, algo que permitiría el acceso de barcos de mayor calado que los que actualmente navegan el río. Esto, que fue cuestionado fuertemente por sectores ambientalistas de Santa Fe y Entre Ríos, viene siendo un reclamo del complejo agroexportador, que en estos días se volvió a ver beneficiado por una nueva reducción de retenciones.
La historia de Jan de Nul en Argentina no es nueva y tampoco lo es el aceitado vínculo que, desde hace casi cuatro décadas, tiene con empresarios y sucesivos gobiernos nacionales y provinciales. Durante un cuarto de siglo conformó el consorcio Hidrovía S.A. junto al Grupo Emepa cuyo propietario, Gabriel Romero, comenzó a hacer negocios con el Estado a partir de su relación con Raúl Alfonsín. Sus buenas migas con el Estado continuaron más allá de los distintos gobiernos de turno. En 2010, gracias a un decreto de Cristina Fernández de Kirchner, logró prorrogar la concesión para la explotación privada del corredor fluvial por una década más.
Pero la estrella de Romero comenzó a opacarse cuando, apretado por los carpetazos de la Causa Cuadernos, sostuvo que ese decreto le había costado seiscientos mil dólares, lo que forzó su apresurada salida del negocio del dragado y balizamiento del corredor estratégico Paraná. Sin embargo, ese hecho de ninguna manera logró afectar a Jan de Nul, que rápidamente salió a buscar nuevos socios para esta tarea que podría ser realizada por el Estado y que es entregada, gobierno tras gobierno, a manos privadas; algo que implica una pérdida para los argentinos que debe medirse en términos económicos pero también de soberanía.
Por medio de una licitación a medida, la concesión para el próximo cuarto de siglo, volvió a beneficiar a Jan de Nul, pero esta vez asociada a los Neuss y al Grupo Román, que son parte de la médula del núcleo duro de la facción de la clase capitalista que actúa en el país imbricada con la Presidencia Milei, más precisamente asociada al monje negro Santiago Caputo.
El Grupo Neuss, principal aportista de la Fundación Faro, el think tank de ultraderecha y caja negra del gobierno presidido por Agustín Laje, ya se quedó con cuatro licitaciones al hilo desde que Milei es presidente. Entre ellas, la de la parte de Transener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión Sociedad Anónima) que estaba en manos de Enarsa (Energía Argentina S.A.) y se perfila también como la favorita para hacerse con el setenta por ciento de Metrogas, que actualmente posee YPF, y sobre la que el gobierno nacional ya inició su proceso de venta.
Por otra parte, los hermanos Agustín y Juan Neuss, amigos de la infancia y vecinos de country de Santiago Caputo, están asociados a Leonardo Scatturice, el dueño de Flybondi y OCA, en un esquema de fondos de inversión que aparece lanzado a quedarse con grandes activos de energía, logística y transporte que el Estado va desregulando merced a la potestad que le entrega a Milei la Ley Bases y el DNU 70/2023.
Queda claro que al amparo del esquema que tiene su manifestación institucional en la Presidencia Milei, hay una facción de la clase capitalista que actúa en el país relevando a otras que históricamente fagocitaron al Estado favorecidas por diferentes gobiernos. Esto es funcional al diseño que presenta la entrega de soberanía que tiene ejemplos claros en herramientas como el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, el Súper Rigi o el Proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” que pretende derogar la Ley 26.737 de 2011 y que, a instancias del ministro desregulador Federico Sturzenegger, tiene un capítulo fundamental en aquel que autoriza la flexibilización de la venta de tierras a personas físicas o jurídicas que sean extranjeras.
Toda esta saga forma parte del correlato del acuerdo con el FMI, estafa legalizada por el gobierno del Frente de Todos y y redoblada ahora por Javier Milei. Así como también por la reedición de las relaciones carnales con Washington que se inscriben en un contexto de declive de la hegemonía del imperialismo yanqui, que por lo tanto exige ahora más condiciones que antes, las que gustosamente aceptan Milei y su banda. El establecimiento de una base naval militar estadounidense en Ushuaia, la presencia del Cuerpo de Ingenieros del Ejército yanqui, habilitada por Alberto Fernández, actuando como gendarme del Río Paraná, y la luz verde que La Rosada les dio a sus amos del norte para declarar como “Bien Común Global” al Mar Argentino son apenas algunos ejemplos de la dependencia neocolonial en la que estamos sumidos. En síntesis: la entrega de la soberanía tiene varias dimensiones y, una de ellas, es la parte grande del botín que les toca a las diferentes facciones de la clase capitalista que actúa en el país acentuando el extractivismo y la extranjerización de nuestra matriz económica.
Por un frente soberanista
La provincia más involucrada en la Vía Navegable Troncal del Río Paraná es Santa Fe. Norberto “Champa” Galiotti, Secretario Político del Partido Comunista de este regional, recalcó en conversación con NP que “resulta inexplicable que se le dé en concesión a un privado algo que el Estado puede resolver, y más aún, cuando se refiere a un espacio tan importante y que tiene que ver con la soberanía como es el tránsito fluvial por el Río Paraná”. A la vez, recordó que el río “se privatizó con la Ley de Reforma del Estado de Menem e incluso para confundir le pusieron el nombre de la empresa y pasó a llamarse Hidrovía”, situación que se mantuvo inalterable con los gobiernos de diferente signo político que le fueron sucediendo a la fecha.
Galiotti afirmó además que “la misma empresa belga sigue ahora con la concesión, con el agravante de que la vía navegable es patrullada por Estados Unidos a través de un acuerdo que profundiza más todavía la entrega de soberanía de nuestro país, la soberanía del pueblo”. Y añadió que esto está íntimamente vinculado a lo que sucede en toda la región donde, “por la buenas o por la malas se aplica la Doctrina Monroe a partir del empuje que le da la administración Trump y su secretario de Estado Marco Rubio”.
Después de puntualizar que “en nuestro caso es ‘por las buenas’, porque lo hacen por medio de una concesión acordada políticamente entre LLA y otras fuerzas políticas, entre ellas algunas algunas que se dicen opositoras pero acaban validando las iniciativas del gobierno”, señaló que “otras veces lo hacen por las malas, como pasó en Venezuela”, en alusión a los bombardeos del 3 de enero sobre Caracas junto al secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, como a los condicionamientos que sobrevinieron luego.
Por otra parte, recordó que las dragas que se emplean en el Paraná “son argentinas y también lo son los prácticos y el resto del personal”. E indicó que a su vez el mantenimiento de esas dragas “también puede hacerse en el país reactivando la actividad de los astilleros”. En cuanto a esto, remarcó que “el río y sus puertos pertenecen a la Argentina”, por lo cual “no hay ningún motivo para privatizar esta vía navegable y el gobierno nacional adopta tal medida sólo porque es una manera más de exhibir su sumisión y entrega a esta nueva geopolítica intensa que plantea Estados Unidos, que busca quedarse con los recursos de América Latina y el Caribe en un contexto mundial que va en transición aún no sabemos hacia dónde, pero en el que queda claro que el imperialismo norteamericano perdió terreno”.
¿Cómo se puede salir de este atolladero? “Lo primero sería conformar un frente diferente a lo que se vio hasta ahora, un frente propositivo que trabaje por la soberanía y por la recuperación de las conquistas ganadas por la clase trabajadora y que vaya por la nacionalización de la banca y el comercio exterior”, aseguró el titular del PC santafesino.
En este sentido, Norberto Galiotti añadió que “mientras no podamos construir un espacio de esas características va a resultar imposible conseguir que, como dice la canción, ‘la tortilla se vuelva’”. Por lo tanto, afirmó que un frente así, “también debe proponerse la recuperación de la soberanía minera y energética”. De manera tal que, concluyó: “no alcanza con que la consigna sea sólo construir unidad para derrotar a Milei”.