Con su estado de salud deteriorado, la líder de la Túpac Amaru lleva una década encarcelada. Desde entonces cambiaron gobiernos, pero el ensañamiento en su contra continúa, tal como el reclamo por su liberación que el viernes volvió a ganar las calles. Solana López, Secretaria de Géneros del PC, reafirmó como una tarea central la lucha por su liberación, “por todo lo que Milagro representa para las mujeres, para las comunidades indígenas y para todo nuestro pueblo”.
Se cumplieron diez años desde que detuvieron a Milagro Sala quien, desde entonces, viene cumpliendo prisión primero en la cárcel Alto Comedero -en Jujuy-, donde debió permanecer hasta que a raíz del deterioro que esa condición provocó en su salud fuera trasladada a Gonnet, cerca de La Plata, donde ahora está hospitalizada.
Para hacer pública la solidaridad con la líder de la Túpac Amaru, pero también para denunciar la situación que padece y demandar su libertad, el viernes pasado diferentes organizaciones sociales, sindicales, políticas y de Derechos Humanos se movilizaron en una caravana que partió desde varios puntos del conurbano bonaerense hacia la capital provincial. El Partido Comunista fue parte de esta manifestación y reafirmó en el acto por su 108 aniversario el reclamo de “Libertad para Milagro y todos lxs presxs políticxs”.
“Se cumplen diez años del encarcelamiento arbitrario que padece Milagro Sala, en una clara violación a los Derechos Humanos que sistemáticamente se le ha impuesto desde el Estado Argentino a través del sistema judicial, el gobierno de la provincia de Jujuy y también los gobiernos nacionales, no sólo con la derecha macrista y mileísta, sino también durante la presidencia de Alberto Fernández, quien no asumió la voluntad política de indultar a la compañera Milagro”, denunció al respecto la Secretaria de Géneros del Partido Comunista, Solana López.

Asimismo, recordó que “tras una serie de episodios de violencia institucional que padeció estando detenida en Jujuy, sumado a las pérdidas personales de su compañero de vida y su hijo Sergio Chorolque, Milagro fue internada y asistida en 2023 por la salud pública de la provincia de Buenos Aires, con el acompañamiento del doctor Jorge Rachid, que además de ser su médico personal, asume con compromiso militante el cuidado de Milagro”.
López añadió que “gracias a la solidaridad organizada en torno a la causa por su libertad se logró conseguir la prisión domiciliaria en la ciudad de La Plata”, en lo que representó “un paso en la restitución de condiciones más dignas”, aunque dejó claro que “no cesa el hostigamiento contra ella, manteniendo su condición de presa política y la continuidad del castigo por ser mujer, india y dirigente política de la organización Tupac Amaru, experiencia que significó la conquista de la dignidad para un pueblo, el de Jujuy, arrasado por siglos a manos de la colonialidad y el capitalismo más atroz”.
Con este telón de fondo, Solana López reflexionó que “la derecha que hoy gobierna nuestro país tiene un carácter colonialista brutal, rasgo que se materializa en la entrega sin más al imperialismo norteamericano, desde recursos naturales hasta el control militar de extensas áreas de nuestra patria”. Como parte de estas políticas denunció además que “promueve el patriarcado en formato de violencia explícita contra las mujeres y disidencias”.
La Secretaria de Géneros del PCA y coordinadora de la Corriente Nacional Lohana Berkins, que visitó a Milagro en reiteradas ocasiones durante estos diez años, señaló que “todas estas características ponen de manifiesto el peligro que acecha contra la compañera, que por sentirse descompuesta y presentarse en el Hospital Gonnet, desde muchos medios inmediatamente salieron a denunciar, días antes de que cumpliera diez años como presa política, que estaba violando su prisión domiciliaria en vez de comprender que es una persona adulta mayor que requería cuidados de emergencia”. Todo este cuadro, enfatizó López, constituye “una situación que refleja la política del racismo, clasismo y todas las formas de odio que el poder real construye para perpetuarse en su dominancia y para ello sostener a Milagro Sala presa, como si fuera su trofeo”.
Finalmente, Solana no dudó al hacer hincapié en que “por estos motivos es de central valor nuestra lucha por su liberación, por Milagro y por todo lo que ella representa para las mujeres, para las comunidades indígenas, el movimiento popular y para todo nuestro pueblo”.