Por DNU el presidente autorizó el ingreso al país de tropas estadounidenses para participar en ejercicios militares, algó que como aseguró Jorge Kreyness “pone en riesgo la soberanía”. Todo esto representa para el Estado argentino un gasto de 895 millones de pesos, lo que equivale, por ejemplo, a la mitad de los fondos que el Ejecutivo se niega a disponer para garantizar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
“La soberanía nacional vuelve a estar puesta en riesgo por los agentes yanquis que ocupan la Casa Rosada”, denunció el Secretario General del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Alberto Kreyness a través de su cuenta en la red social X. Donde expresó que “Javier Milei habilita la entrada al país del ejército de Estados Unidos, algo que enciende las alarmas y vuelve preciso organizar la repulsa popular a tal determinación”.
De este modo, el titular del PCA fijó postura respecto a la reciente firma del decreto 264/26 que permite el ingreso y el accionar militar estadounidenses en suelo argentino en el marco de los ejercicios Daga Atlántica y Passex, decisión que implica “una grave cesión de soberanía al admitir la intromisión militar de una potencia extranjera”, precisó Kreyness.
La medida fue conocida el último viernes mediante la publicación en el Boletín Oficial con la firma del presidente y los integrantes de su gabinete. De acuerdo a la información del gobierno, con ella se pretende fortalecer la “interoperabilidad entre EE.UU. y Argentina”, así como fortalecer la posición de nuestro país como “socio estratégico en seguridad global”. Más allá de la forma con que la presentan, en la práctica, no es otra cosa que una grave cesión de soberanía, ya que propicia la intromisión militar de una potencia extranjera en suelo nacional.
En este contexto, el ejercicio Daga Atlántica que tendrá lugar entre el próximo miércoles y el 12 de junio, incluye áreas terrestres, aéreas y marítimas en las que se van a desarrollar actividades a partir de puntos neurálgicos como la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada Aérea que tiene su sede en la localidad bonaerense de Moreno. En simultáneo, durante los últimos cuatro días de abril, se pondrá en marcha el ejercicio naval Passex, que se hará dentro de la Zona Económica Exclusiva de nuestro país, en el Mar Argentino, con la participación de unidades de alto porte como el portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley, que efectuarán tareas de adiestramiento junto a otras naves de la Armada Argentina.
En este contexto cabe acotar que las Fuerzas Armadas de nuestro país participan en estos ejercicios junto al principal socio en la Otan de Gran Bretaña, potencia extranjera que ocupa ilegal e ilegítimamente más de un cuarto del territorio nacional, teniendo en cuenta que controla de facto, no sólo las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, sino las aguas circundantes que forman parte del Mar Argentino.
Pero también hay que puntualizar que la participación en estos ejercicios militares le demandan al Estado un gasto de 895 millones de pesos, algo así como el equivalente a la mitad de lo que se necesita para implementar la Ley de Financiamiento Universitario. Para profundizar la dependencia y quedar bien con sus patrones estadounidenses, Milei va a quemar cerca de mil millones de pesos en poco más de un mes de jueguitos de guerra.
Resulta prudente recordar además que mientras que la Ley de Financiamiento Universitario fue votada favorablemente en dos oportunidades por el Congreso de la Nación, para meter a las Fuerzas Armadas de nuestro país en estos ejercicios militares diseñados por Estados Unidos, la Presidencia echó mano a un Decreto de Necesidad y Urgencia, tal como lo hizo el año pasado con la misma finalidad; esa vez para que tropas argentinas participaran de la Operación Tridente: un ejercicio militar conjunto con el Comando de Operaciones Especiales Navales de EE.UU. que fue desarrollado entre el 20 de octubre y el 15 de noviembre con epicentro en las bases navales Mar del Plata, Bahía Blanca y Ushuaia, donde el gobierno se empeña en cederle al imperialismo yanqui el control de su puerto y una base naval integrada con capacidad para albergar submarinos nucleares.
Claro que, ni en esta oportunidad ni en aquella otra, tuvo en consideración a la Constitución Nacional para avanzar con estos acuerdos neocoloniales, que requerirían de la aprobación del Congreso. En tanto que hoy, al cierre de esta edición, Javier Milei, el autoproclamado “presidente más sionista del mundo”, participaba en Israel de actividades en el marco de los festejos por un nuevo aniversario de la independencia de este país y reafirmaba su sumisión absoluta al eje Washington-Tel Aviv en medio de un escenario de guerra con Irán.