Champa Galiotti, dirigente del Partido Comunista y Cordinador de la Red Continental de Solidaridad con Cuba, figura entre los firmantes de un anteproyecto presentado ante la Legislatura de Rosario, en el marco de la iniciativa para frenar el derribo del monumento al Che en su ciudad natal. La presentación se suma a una amplia movilización de organizaciones sociales, políticas y culturales contra el proyecto del bloque de La Libertad Avanza de remover la estatua y cambiar el nombre de la plaza que lo homenajea.
La ciudad donde nació el Che se puso de pie para defender su memoria. Los concejales de La Libertad Avanza impulsan proyectos para erradicar su nombre y su imagen del espacio público rosarino, con el respaldo de la diputada nacional Romina Diez, presidenta del espacio en la provincia de Santa Fe. Entre las respuestas se destaca el anteproyecto que lleva, entre otras, la firma de Champa Galiotti, dirigente del Partido Comunista, y de representantes del Frente Amplio por la Soberanía, iniciativa que se suma así a un amplio arco de organizaciones decididas a no ceder en la defensa del legado, vigente como nunca, del Che.
El texto se dirige a las autoridades desde la Multisectorial de Solidaridad con Cuba y la Patria Grande Latinoamericana de Rosario, “a los fines de solicitarles ser recibidos por la Comisión de Gobierno” para expresar su opinión sobre la propuesta legislativa que busca avanzar contra la memoria del revolucionario argentino y líder de la gran gesta cubana contra el imperialismo. Los firmantes remarcan que ese proyecto “propone cambiar el nombre de la ‘Plaza y conjunto escultórico Ernesto ‘Che’ Guevara’” y recuerdan que en 2013 el propio Concejo Municipal le otorgó a la Multisectorial un Diploma de Honor, al considerar que “ha sido y es motor fundamental en la difusión y reconocimiento al ideario revolucionario del ‘Che’.
Los fundamentos de aquel reconocimiento, que el escrito reproduce, resultan elocuentes frente a la ofensiva actual. Describían a la organización como integrada por “admiradores de la empresa humanista de la Revolución Cubana”, señalaban que su larga trayectoria “es posible por ser un movimiento de gran amplitud” y subrayaban que el Concejo es “el órgano municipal que reúne las representaciones de muchos de los partidos políticos con desarrollo en la Ciudad”. La distinguían además por su compromiso con el legado histórico del “guerrillero heroico” y por “su militancia en favor de la hermandad y unidad de los pueblos de América Latina y el Caribe”. Por su parte, los firmantes se presentan como continuadores de una tradición de más de medio siglo en los movimientos rosarinos de solidaridad con Cuba.
En paralelo, el Comité Internacional en defensa del Che y la cultura difundió una declaración que convoca a sumar adhesiones y que se pronuncia colectivamente contra lo que define como propuestas individualistas. Según el documento, los proyectos “pretenden erradicar el nombre e imagen de Ernesto Guevara de la Serna (Che) de los espacios públicos de la ciudad”. La medida alcanzaría tanto a la estatua y la plaza ubicadas en el Parque Yrigoyen, en la intersección de Bulevar 27 de Febrero y Buenos Aires, como a la imagen emplazada en la Plaza de la Cooperación, en Mitre y Tucumán, a pocos metros de la casa natal de Guevara, en el microcentro de la ciudad. Entre las muchas firmas de esta declaración están las de Jorge Jorge Kreyness, Secretario General del PCA, Stella Caloni, escritora y presidenta del CAPAC (Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba), y Adolfo Pérez Esquivel, presidente del SERPAJ (Servicio Paz y Justicia) y Nobel de la Paz. La adhesión puede dejarse entrando al siguiente link:https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSclrGUt7ZpHZSCxcWhY1T4Oid7htoTAn3nfCIL9FXxFnmsrvA/viewform.
El conjunto escultórico del Parque Yrigoyen se inauguró el 14 de junio de 2008, al cumplirse 80 años del nacimiento del Che, en una jornada que fue un verdadero acto masivo y de impronta popular y antiimperialista. La estatua está formada por más de 75.000 llaves donadas por más de 15.000 personas de todo el país, “un hecho colectivo”, y se asienta sobre un diseño que dibuja el mapa de América Latina.
Para el Comité, lo que está en juego excede por mucho a la piedra y al metal. “Lo que vemos reflejado en dichos proyectos es la disputa simbólica, la disputa política”, afirma el texto, que inscribe la ofensiva en la batalla cultural y recuerda que cultura significa, etimológicamente, “cultivar”. En efecto, lo que se pretende es “sembrar en el imaginario social un modelo de identidad enajenado de sus propios orígenes”, en una disputa por el sentido que no es singular de Rosario, que se verifica a escala global y cuya causa remite a intereses económicos. El documento sostiene además que, mientras en las superficies urbanas de una ciudad de origen revolucionario y obrero el imaginario social y las condiciones materiales vacilan por efecto de los determinantes macroeconómicos, tecnológicos y políticos, en las periferias y entre los sectores más vulnerados la identidad, los saludos y los abrazos siguen siendo con un “Che”.
Vale recordar que el homenaje al Che no fue un capricho de una gestión municipal sino el resultado de una política con historia. En 2004, el Concejo sancionó la Ordenanza 7.646, que creó un Espacio Cultural y Museo “Ernesto Che Guevara” en la Plaza de la Cooperación. Sus fundamentos partían de “la relevancia internacional de la figura del rosarino Ernesto ‘Che’ Guevara, como símbolo representativo de la liberación de los pueblos”, y señalaban que en La Habana, Santa Clara, La Higuera y Alta Gracia ya existían plazas, monumentos y museos en su honor mientras Rosario aún no había tomado el reflejo merecido. Citaban incluso al entonces canciller cubano Felipe Pérez Roque, quien al visitar la casa natal dijo que “para un cubano esto es como un lugar de peregrinación”. La ordenanza incluyó además la creación de una feria de artesanías, libros y expresiones artísticas en el Pasaje Zabala, con el propósito de darle vida cultural a una zona que los vecinos describían como abandonada.
En la antesala de un nuevo aniversario de la captura en combate y posterior asesinato del Che en Bolivia, defender su legado revolucionario es una tarea que nos hermana a todos los pueblos de Nuestra América, que resistimos contra el avance de la ultraderecha y no nos resignamos a ser el patio trasero de los yanquis.