El Frente Popular para la Liberación de Palestina advirtió que en la devastada Franja de Gaza, miles de personas no tienen donde guarecerse del frío, la lluvia y las inundaciones. Mientras tanto, Israel no deja entrar ayuda humanitaria al enclave y echa a Médicos sin Fronteras.
El Frente Popular para la Liberación de Palestina (Fplp), alertó que “el mundo se enfrenta a una prueba moral e histórica”, ante la situación que plantea la llegada de un crudo invierno en la Franja de Gaza, donde miles de personas no tienen donde guarecerse del frío, como consecuencia de la terrible destrucción que provocó la profundización de los ataques ejecutados por el Estado de Israel durante los últimos dos años.
“Salvar a miles de familias en Gaza del frío invernal requiere intervención internacional para romper el asedio”, hizo hincapié el Fplp y añadió que, además, “son numerosas las personas desplazadas que han muerto por el derrumbe de muros deteriorados, debilitados por los bombardeos israelíes y expuestos al viento y la lluvia”. Por eso sostuvo que “toda la comunidad internacional debe asumir sus responsabilidades ante la peor catástrofe humanitaria de los tiempos modernos”, que tiene lugar en el enclave gazatí y que se ve agravada “por el desarraigo y la inundación de un gran número de tiendas de campaña donde están alojadas personas que fueron desplazadas de sus viviendas” por las fuerzas de ocupación israelíes.
Ante este escenario, remarcó que resulta imprescindible que no se naturalice la situación que vive la Franja de Gaza. “El enemigo sionista se aprovecha de la ‘normalización’ por parte de la comunidad internacional del desastre en curso en Gaza, para volverse aún más brutal y criminal, utilizando el asedio y la prohibición de la entrada de materiales para refugios, tales como tiendas de campaña, como arma de matanza”, subrayó el Fplp por medio de una declaración que se difundió a través de la Agencia de Noticias Yemenita Saba.
En ella también planteó que a raíz de las fuertes tormentas que se vienen registrando en la región, “sumadas a la frágil y devastada infraestructura y a las redes de alcantarillado destruidas”, se profundiza “el desastre ambiental y sanitario”, algo que puede empeorar considerablemente producto de inundaciones repentinas “que podrían cobrar más vidas, especialmente dada la incapacidad de brindar una respuesta integral debido al continuo asedio y al cierre de los cruces fronterizos”.
Por eso es que convocó “a los mediadores, garantes y a la comunidad internacional a intervenir de inmediato y presionar al enemigo para que permita la entrada de la maquinaria pesada necesaria para retirar los escombros y los edificios en ruinas, y para que proporcione urgentemente tiendas de campaña y artículos de primera necesidad para salvar a miles de familias que viven en refugios y en las devastadas calles, carentes de los elementos más básicos de la dignidad humana”.
Con la misma preocupación, destacó que el pueblo palestino, “que enfrenta la maquinaria de exterminio sionista con una resistencia inquebrantable, no perdonará al mundo por su silencio, mientras lo ve morir de frío, bajo los escombros de sus hogares derruidos y como resultado del injusto asedio”.
Como se ve con la llegada del invierno boreal, la situación empeora más por lo que la urgencia se mide en cuestión de horas. Pero nada de esto parece conmover al gobierno de Israel que, el martes pasado, anunció que en enero va a retirar las licencias que hasta ahora y con muchas dificultades permitían que varias organizaciones no gubernamentales internacionales pudieran desplegar tareas humanitarias en territorio gazatí, entre ellas Médicos Sin Fronteras, que gestiona alrededor del veinte por ciento de las camas hospitalarias del enclave que aún no fueron destruidas por los ataques israelíes.
Entre otras tareas de vital importancia, Médicos Sin Fronteras participa en uno de cada tres partos que se realizan en Gaza, por lo que su salida forzada podría derivar en un escenario aún más dramático para la población palestina, que continúa haciendo frente a las políticas criminales de Tel Aviv.