Los trabajadores organizados en la Central Obrera Boliviana llevan a cabo una huelga por tiempo indeterminado y movilizan en la capital del país contra el plan de ajuste del presidente Rodrigo Paz. La Corriente Nacional Agustín Tosco hizo pública su solidaridad con los trabajadores en lucha.
“Los trabajadores bolivianos nos dan un ejemplo de dignidad con su lucha”, dijo desde la Corriente Nacional Agustín Tosco el Secretario Sindical del Partido Comunista de la Argentina, Ignacio Cámpora, al celebrar el estado de movilización que viene sosteniendo desde la semana pasada la Central Obrera Boliviana (COB) en La Paz y otras ciudades en el marco de la huelga que por tiempo indefinido llevan a cabo para repudiar el “Decreto Supremo 5503” del presidente Rodrigo Paz.
Se trata del Gasolinazo, tal como popularmente ya se conoce en Bolivia, que es una medida central del ajuste neoliberal puesta en marcha por el flamante mandatario derechista y por la que de un plumazo se aumenta drásticamente el precio de los combustibles, lo que va de la mano de otras medidas que apuntan contra la clase trabajadora en el contexto de la declaración de la “emergencia económica, financiera, energética y social” en el país.
Puntualmente el denominado “Decreto Supremo 5503” suprime los subsidios estatales a los combustibles que estuvieron vigentes durante las últimas dos décadas, decisión que trajo aparejada una suba de alrededor del ochenta por ciento en el precio de la gasolina y el que en el caso del diesel es aún peor, ya que el aumento superó el 160 por ciento. Esta medida provocó un fuerte rechazo dentro de la sociedad boliviana y es en este marco que la COB resolvió ir a la huelga, a la que también se plegaron, entre otros, los gremios mineros y amplios sectores del magisterio.
Con este trasfondo, ayer martes los trabajadores que se manifestaron en Plaza Murillo, frente a la casa de gobierno, fueron reprimidos por personal de la Policía Nacional. A propósito de esto, el máximo representante de la COB, Mario Argollo, aseguró que “la presión social va a continuar hasta que el presidente Paz retroceda con el Gasolinazo”.
Este marcado aumento en los combustibles tiene, como suele suceder siempre en estos casos, un correlato casi automático en la suba de precios de productos de primera necesidad a partir del encarecimiento que se produce en el transporte y que se traslada a todos los eslabones de la cadena de producción y distribución.
En relación a este conflicto, la COB advirtió que la declaración de una “emergencia económica, financiera, energética y social”, representa para los trabajadores “un golpe directo al bolsillo”, así como “un retroceso en derechos conquistados durante gestiones anteriores que pusieron como prioridad la seguridad del pueblo”. Por lo cual subrayó que resulta preciso que las centrales obreras departamentales y locales organicen marchas en sus respectivas regiones, “articulando la protesta con sindicatos y organizaciones sociales”, ya que el objetivo es “consolidar un frente nacional contra el decreto de ajuste y visibilizar el rechazo en todo el territorio”.
Las disputas internas en la cúpula del MAS, que facilitaron el ascenso de la derecha al gobierno y derivaron en la proscripción de Evo Morales en las últimas elecciones y, pese haber estado muy lejos de profundizar el rumbo de cambio durante su gestión presidencial a favor de las grandes mayorías y contra los poderes fácticos,
en la reciente detención de Luis Arce (otro preso político del lawfare imperialista en la región y van…), pueden ir superándose al calor de la lucha contra el enemigo real. Acorde a la tradición combativa de nuestro pueblo hermano, esta respuesta contundente desde las bases de la clase trabajadora alienta las esperanzas en dirección a un proceso de fuerte resistencia al gobierno proyanqui de Rodrigo Paz y a una perspectiva política que, debates y autocríticas de por medio, pueda reencauzar la unidad para retomar la construcción del socialismo en el Estado Plurinacional de Bolivia.