Con el apoyo de algunos diputados nacionales de Misiones, el gobierno de Milei logró que fracasara la sesión en la que la semana pasada se proponía dejar sin efecto el megadecreto de 2023, que también está detrás del ataque contra el Instituto Nacional de la Yerba Mate. Mientras este marco legal sigue vigente, “quedamos totalmente desamparados” sostiene el pequeño productor de Campo Viera y dirigente del Movimiento Campesino Liberación, Rodolfo Almeida.
Continúan los coletazos de lo que pasó la semana pasada en la Cámara de Baja, donde un grupo de diputados de distintas provincias y procedencias políticas “opositoras” impidió que se llegara al quórum necesario para tratar la inconstitucionalidad del DNU 70/2023. El megadecreto presidencial, entre otras tantas aberraciones, le quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) las facultades regulatorias que poseía y dispuso la derogación de la Ley de Protección al Dominio Nacional sobre Tierras Rurales. Esto fomenta la extranjerización del territorio nacional, con la consiguiente entrega de soberanía nacional y económica.
Una de las provincias más afectadas por ese Decreto es Misiones, ya que casi el doce por ciento de su superficie, unas cuatrocientas mil hectáreas, está en manos de personas física o empresas extranjeras. Pero también porque el 70/2023 está destruyendo a los pequeños y medianos productores yerbateros y, con ellos, a uno de los principales pilares de la economía y la generación de trabajo provincial.
Con este telón de fondo, el jueves pasado los integrantes misioneros del bloque Argentina Federal, Oscar Herrera Ahuad, Yamila Ruiz y Alberto Arrúa se sentaron en las bancas, mientras que el restante, Daniel Vancsik, se sumó a los mileístas Maura Gruber y Diego Hartfield, que junto al representante del PRO Emanuel Bianchetti, se ausentaron para evitar el quórum que hubiera permitido voltear este pilar en el que se apoya el modelo de la motosierra. Si hubiera caído el DNU, el Inym habría recuperado sus atribuciones para fijar precios para la hoja verde y la yerba mate canchada, que era un mecanismo clave a la hora de equilibrar las relaciones comerciales entre pequeños productores, industrias concentradas y monopolios.
“Mientras el gobierno nacional entretiene a algunos diputados que continúan siendo actores de un gran circo, sigue avanzando en resoluciones que derivan de la aplicación de este Decreto que borró de un plumazo el precio sostén”, advirtió Rodolfo Argentino Almeida, productor de yerba mate de Campo Viera, quien posee una vasta trayectoria como militante del Partido Comunista y del Movimiento Campesino de Liberación, lo que llevó a ser uno de los protagonistas de la propia génesis del Inym en 2002.
Además, Almeida hizo referencia a que el DNU 70/2023 es responsable de la apertura indiscriminada de la importación de hoja verde desde Paraguay y Brasil, algo que “destruye a los productores pequeños”. Al respecto, denunció en diálogo con Nuestra Propuesta que “están desarmando el Inym, inclusive están vendiendo propiedades que el Instituto había comprado con sus recursos genuinos”.
Asimismo, puntualizó que de cara a un año electoral y en medio de una división dentro del esquema político que viene gobernando Misiones desde hace más de dos décadas, protagonizada por las facciones lideradas por Carlos Rovira y el actual gobernador Hugo Passalacqua, el gobierno nacional pesca en río revuelto y suma adhesiones de uno y otro lado. “Esto es lo que se vio con Vancsik, porque están cocinando algo y en el medio quedamos los trabajadores y los pequeños productores de la provincia que cada vez estamos más golpeados por esas decisiones que se toman lejos de nuestros propios intereses”.
Es que tal como lo subraya Almeida, con el DNU 70/2023 y la destrucción que avanza sobre el Instituto “desarman la regulación y abren las puertas de una importación de yerba mate que es comprada por un pequeñísimo puñado de grandes pulpos que manejan la mayoría del negocio”. De esta manera se profundiza una relación que sin la intervención del Estado se vuelve mucho más asimétrica, propiciando la concentración de la riqueza en pocas manos. Mientras, por otro lado, “los pequeños productores, las cooperativas medianas y los tareferos sufrimos las consecuencias”.
En medio de este escenario es que los pequeños productores coinciden en denunciar que lo que se les viene pagando por la materia prima no alcanza a cubrir los costos que tienen para poder sostener su actividad, lo cual también afecta a un eslabón que es todavía más débil. Ante el panorama actual son miles los teraferos que deben emigrar hacia Brasil para intentar subsistir, configurando así una situación en la que se resquebraja toda la economía misionera y donde los pequeños productores y los trabajadores, en palabras de Almeida, “quedamos totalmente desamparados”.