En su visita a Israel, emulando las amenazas de Donald Trump contra el pueblo iraní y el pueblo palestino, Javier Milei afirmó que “hay culturas con las que no podemos convivir” y arremetió otra vez contra el marxismo al calificarlo de “satánico”. En la previa a la celebración por el 78 aniversario de la fundación del Estado de Israel, firmó con el régimen de Benjamín Netanyahu los “Acuerdos de Isaac” en materia de inteligencia.
Se trata de “peligrosos acuerdos que indican mayor actuación de servicios de inteligencia y represivos de mala reputación si hablamos de democracia y derechos humanos”. De esta manera, el Secretario General del Partido Comunista, Jorge Alberto Kreyness, describió a los “Acuerdos de Isaac” que ayer suscribió el presidente Javier Milei con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Por lo que el titular del PC fue contundente al marcar que “un futuro gobierno popular deberá anularlos junto a tantos otros mamarrachos que dejará el gobierno de Milei”.
En el marco del viaje oficial que realiza a Israel para participar del aniversario del Día de la Independencia de ese Estado, Milei rubricó junto al premier local este acuerdo que, según informó la delegación oficial argentina, tiende a “fortalecer la seguridad regional”, avanzando en lo que denominan, el establecimiento de “un frente común contra el terrorismo internacional, el antisemitismo y el narcotráfico en el hemisferio occidental”.
El anuncio de estos acuerdos que la Presidencia Milei pondera como estratégicos, fue hecho el domingo tras la primera reunión bilateral que ambos mandatarios celebraron y con ellos se le abre la puerta de par en par al Mossad, el implacable servicio de inteligencia sionista, para inmiscuirse en la política nacional bajo excusas como la de combatir al “extremismo”. Al respecto, el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, aseveró que lo acordado representa “un nuevo marco estratégico destinado a fortalecer la cooperación entre Argentina, Israel y socios afines en el hemisferio occidental, los ‘descendientes de Isaac’ y las naciones de tradición judeocristiana, en defensa de la libertad y la democracia, y en la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico”.
El nombre de este tratado de cooperación hace referencia a Isaac, que en el Génesis de la Biblia representa “la herencia espiritual y la bendición de Dios”. Bajo su advocación, el sionismo asegura que continuará avanzando en la “promoción de la paz”, mientras no para de lanzar bombas por toda la región.
Quienes suscriben los “Acuerdos de Isaac”, se comprometen a impulsar “una mayor coordinación contra organizaciones extremistas”, algo así como lo que sostenía el Plan Cóndor en años de dictaduras tuteladas por Estados Unidos en América Latina, y tal como se especifica en el comunicado que emitieron ambas cancillerías, el principal foco de atención de esta agenda se centra en “los intentos de Irán de expandir sus redes terroristas y su presencia operativa en el hemisferio occidental”.
Asimismo, este pacto plantea “un alineamiento político en foros internacionales”, algo que desde que Javier Milei es presidente, nuestro país ya viene cumpliendo al pie de la letra con cada postura que asume el Estado de Israel.
Tal iniciativa, señalaron los firmantes, “busca extender ese mismo espíritu a Latinoamérica, fortalecer los vínculos diplomáticos, comerciales, culturales y estratégicos entre Israel y las naciones de nuestra región, y sumar voluntades en la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico, con una invitación abierta a todas las naciones que comparten esos valores y desean sumarse”.
En la misma dirección que plantean los acuerdos firmados se inscriben las declaraciones que Milei realizó en la Universidad de Bar-Ilan, donde le entrgaron un diploma Honoris Causa. “Con determinadas culturas no vamos a poder convivir, porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”, dijo en un claro aval al genocidio en desarrollo en la Franja de Gaza y en un guiño inequívoco a las reiteradas amenazas de Donald Trump de “terminar con la civilización iraní” o de “reconstruir Gaza sin palestinos”.
Con el macartismo mesiánico que lo caracteriza, calificó además al marxismo como una ideología “satánica”, ensayando para ello una especie de justificación bíblica: “el marxismo es satánico y opuesto al programa de Dios. Hemos sido expulsados del paraíso pero si obramos acorde a las leyes, el paraíso va a venir a nosotros”.
En tanto que fue premiado con la “Medalla Presidencial de Honor”, que recibió de manos del presidente israelí, Isaac Herzog, y reafirmó el traslado de la Embajada Argentina a la ciudad de Jerusalén, ocupada ilegalmente por el régimen sionista.
En concreto, este viaje para abrazarse con su “queridísimo amigo Bibi” y, especialmente, la firma de los Acuerdos de Isaac, constituyen un peligroso paso adelante en el alineamiento a ultranza con el gobierno del criminal de guerra y prófugo de la justicia internacional Benjamín Netanyahu, enmarcado en la escalada de agresiones imperialistas contra los pueblos de Medio Oriente.
Al cierre de esta edición, Javier Milei encendía una de las doce antorchas que representan a cada una de las tribus del pueblo hebreo en el acto oficial de celebración de la Independencia de Israel, donde desafinó las estrofas de “Libre” de Nino Bravo y bailó junto a soldados sionistas con las manos manchadas de sangre; interpretando gustoso, una vez más, el papel de bufón de la ultraderecha internacional.