En un escenario internacional cada vez más beligerante, el Secretario General del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Kreyness, advirtió sobre el declive estructural de Estados Unidos y su creciente agresividad como respuesta a la pérdida de hegemonía global. Sus definiciones, formuladas en una entrevista reciente en el canal Irán al Aire, permiten analizar las dinámicas actuales de guerra, crisis y transición hacia un orden multipolar.
El Secretario General del PCA, Jorge Kreyness, sostuvo que el actual accionar de Estados Unidos en Medio Oriente responde a una lógica de sabotaje sistemático de los procesos diplomáticos. En ese sentido, afirmó que “una vez más, en medio de diálogos que aparentemente concluyen y se firman acuerdos importantes, el diálogo es traicionado con ataques arteros”, señalando que estas acciones buscan impedir acuerdos de paz y perpetuar la guerra. Esta caracterización se inscribe en un contexto reciente marcado por la intensificación de los ataques israelíes en el sur del Líbano y las persistentes tensiones con Irán, situaciones ampliamente documentadas por medios internacionales que advierten sobre el riesgo de una escalada regional de gran magnitud.
Kreyness también denunció que estas ofensivas no son hechos aislados sino parte de una estrategia coordinada entre Washington y Tel Aviv. En ese marco, aseveró que “Estados Unidos e Israel, desde el punto de vista de los intereses económicos, estratégicos y militares, son prácticamente lo mismo”, descartando interpretaciones que atribuyen autonomía plena al gobierno israelí. Esta convergencia estructural se verifica en el sostenido apoyo militar, financiero y diplomático de Estados Unidos al gobierno de Benjamín Netanyahu, incluso frente a crecientes críticas en organismos internacionales por la situación humanitaria en Gaza y otros territorios afectados por el conflicto.
El dirigente comunista interpretó la actual agresividad como síntoma de una crisis más profunda del poder estadounidense. Según dijo, el país del norte “atraviesa una crisis interna muy grave, pierde peso en la arena internacional y se encuentra cada vez más aislado”, lo cual explicaría una reacción cada vez más beligerante. Esta lectura coincide con análisis recientes que señalan el deterioro de las relaciones de Estados Unidos con aliados tradicionales europeos, así como el ascenso de potencias emergentes que disputan su liderazgo global. En palabras de Kreyness, esta dinámica convierte a la potencia norteamericana en “un león herido que se vuelve más peligroso”.
En relación con el desarrollo del conflicto en Medio Oriente, Kreyness destacó el papel de Irán como actor de contención frente al avance estadounidense. Afirmó que “la República Islámica de Irán ha hecho una contribución significativa al frenar el avance de Estados Unidos en la región”, subrayando la capacidad de resistencia del denominado eje antiimperialista. Esta perspectiva se ve reforzada por el protagonismo creciente de actores como Yemen y el propio Líbano, que han ampliado el frente de resistencia y complejizado el escenario estratégico.
Asimismo, el titular del PC señaló que el accionar israelí también enfrenta consecuencias internas, al indicar que “cada agresión recibe una respuesta, lo que impacta en su territorio y en su población”, generando tensiones sociales y cuestionamientos al gobierno de Benjamin Netanyahu. Informes recientes dan cuenta de protestas internas en Israel, así como de efectos económicos derivados de la prolongación del conflicto, lo que confirma la existencia de fisuras en el frente interno.
En términos estructurales, Kreyness planteó que el mundo atraviesa una transición hacia un orden multipolar, en el que Estados Unidos enfrenta una disyuntiva crítica. “Si cesa sus actividades militares globales, deja de ser una superpotencia”, afirmó, al tiempo que advirtió que su economía “no puede sostener el enorme presupuesto militar actual”. Este dilema estratégico se produce en paralelo al ascenso de China como actor global, al que definió como “un factor de estabilidad” que impulsa una lógica de desarrollo cooperativo, aunque todavía desoída por las potencias occidentales.
El análisis incluyó también referencias a la llamada “trampa de Tucídides”, señalando que el conflicto entre potencias en ascenso y en declive podría derivar en enfrentamientos abiertos. Sin embargo, Kreyness sostuvo que este desenlace no es inevitable si se detienen las agresiones y se respetan los acuerdos internacionales. En contraposición, advirtió que la continuidad de la violencia bloquea cualquier posibilidad de negociación, especialmente en escenarios como el de Gaza, donde denunció que “se ha cometido un genocidio” en medio de una crisis humanitaria de gran escala.
Finalmente, el Jorge Kreyness vinculó estos procesos con la situación política interna de Estados Unidos, donde factores como las elecciones y el peso del complejo militar-industrial condicionan la política exterior. Según afirmó, “sectores como la industria armamentista se benefician del conflicto”, lo que refuerza una lógica de guerra permanente. En este contexto, concluyó que la hegemonía estadounidense resulta cada vez más insostenible y que su declive, aunque inevitable, podría adoptar formas peligrosas para la humanidad si se traduce en una escalada bélica global.