El desembarco tendrá lugar en la localidad de Roque Sáenz Peña, en el marco de las actividades previstas de cara al 50 aniversario del golpe de Estado de 1976. Las Ligas Agrarias y su legado de lucha junto a los estudiantes durante la dictadura siguen más vigentes que nunca.
El martes 17 será una jornada especial para los jóvenes comunistas chaqueños. En la Universidad Nacional del Chaco Austral (Uncaus), en su sede de Presidencia Roque Sáenz Peña, se presentará oficialmente el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI). Esta presentación es el resultado de una prolongada y constante tarea militante, llevada adelante por comunistas y allegados durante los últimos meses.
La fecha elegida no es casual. Los integrantes del MUI chaqueño decidieron que su lanzamiento coincidiera con el 50 aniversario del último golpe de Estado. Esta casa de estudios, ubicada en el corazón del Chaco, reconoce una línea histórica que la vincula con las luchas que, hace más de medio siglo, protagonizaron las Ligas Agrarias, como señala Tania Galván, estudiante de Psicología en la Universidad.
Galván recordó, en diálogo con Nuestra Propuesta, que “sus miembros eran campesinos y peones rurales cuyo objetivo era luchar por la distribución de la renta agraria y, al mismo tiempo, participaron en la construcción de la Facultad de Agronomía de Sáenz Peña, lo que permitió un mayor acceso al estudio y al desarrollo de nuestra ciudad”.
En esta línea, insistió en que “esos campesinos y peones rurales luchaban por una universidad para la clase trabajadora, por lo que su historia y su lucha continúan vigentes. Eran jóvenes como nosotros y fueron perseguidos”. La militante comunista recordó que, debido a la represión, “muchos tuvieron que refugiarse en el monte chaqueño para salvar sus vidas durante la dictadura”. También destacó “la juventud de quienes integraban ese movimiento” y lamentó que “para algunos la dictadura se perciba como algo que solo está en los libros de historia, cuando en realidad sigue presente en nuestra vida cotidiana, cada vez que se nos niega el acceso a la salud, al trabajo digno o a la educación”. Por eso, subrayó, “es fundamental conocer cómo se construyó nuestra universidad para poder defender nuestros derechos; las Ligas Agrarias y los campesinos que lucharon deben ser un gran ejemplo para nosotros”.
Por eso, agregó, es necesario cuidar la memoria “pero no como un recuerdo meramente emotivo; no se trata solo de recordar con tristeza lo que pasó, sino de mantener una memoria activa que nos permita revertir la situación actual y evitar que sigan gobernándonos quienes representan los mismos intereses de la dictadura de 1976”.
Los jóvenes de ayer
Tania Galván expresó con claridad el respeto que las nuevas generaciones de militantes comunistas sienten por quienes participaron de las Ligas Agrarias y, desde ahí, también fueron fundamentales en la construcción de la universidad en el Chaco profundo. Uno de esos jóvenes de los años 60 y 70, Rubén Billa, hoy abogado y pequeño productor del Chaco, mantiene intacta su militancia en el Partido Comunista. “Sin dudas, el sector más castigado en esta zona por la represión fue el campesino”, subrayó recordar cómo se vivió el golpe de Estado de 1976 en la provincia.
Billa precisó que “desde la década del 60 se habían desarrollado las Ligas Agrarias, centradas en Sáenz Peña y extendiéndose a toda la provincia, y más tarde hacia Corrientes, Misiones, Formosa y Santiago del Estero”¿Por qué fueron tan castigadas? “Primero hay que aclarar que la represión no comenzó el 24 de marzo de 1976; ya se había iniciado durante el gobierno de Isabel Perón y López Rega”, explicó el abogado comunista . En su provincia gobernaba Felipe Bittel con su ministro Florencio Tenev, quienes “cumplían los mismos objetivos que el gobierno nacional, y en 1975 ya había sido encarcelado Kike Lovey, secretario general de las Ligas Agrarias”, recordó para ejemplificar el terrorismo de Estado que también se vivía previo al golpe.
Con este contexto, las Ligas fueron “el sector más perseguido por la dictadura porque habían desarrollado un movimiento campesino de masas que organizó las movilizaciones más numerosas y extraordinarias del campo chaqueño, y quizás de todo el país” remarcó Billa y rememoró “las caravanas de miles de productores que se movilizaron en camionetas, camiones y tractores desde el centro de la provincia hasta Resistencia, lideradas por el obispo Distéfano, quien tuvo un papel importante en la formación de las Ligas”.
Además, aquellas caranavanas fueron perseguidas “porque organizaron al campesino pobre y mediano en células de entre veinte y cincuenta productores, que a su vez se agrupaban por Departamento con dos delegados, hasta conformar una Asamblea Provincial y un Secretariado de conducción”. Con apenas dieciocho años, Billa fue uno de esos delegados.
Las Ligas también tenían un programa que promovía la Reforma Agraria, la fijación de precios sostén para la producción agrícola y la defensa de la tierra de los campesinos. “Protagonizaron una gesta histórica durante la dictadura de Lanusse al enfrentar el Plan Agrex, proyecto de la dictadura de Onganía y Lanusse que pretendía entregar un millón de hectáreas del centro del Chaco a una empresa multinacional vinculada a la familia Lanusse”.
Billa recuerda que las Ligas fueron organizadas por el Movimiento Rural Católico en los años 60 “como parte de un plan nacional para influir en los campesinos pobres”. Explica que el Chaco se convirtió en epicentro de estas luchas gracias a una larga historia de movilizaciones campesinas que se remontan a las primeras décadas del siglo XX, con la siembra de algodón y la explotación del quebracho colorado, que atrajo a inmigrantes italianos, españoles, ucranianos, checoslovacos y rusos, mezclados con correntinos y santiagueños, que trabajaban como cosecheros y leñadores.
“Los inmigrantes europeos traían tradiciones de lucha y formación política en el anarquismo y el comunismo, y fueron protagonistas, desde el inicio del siglo XX, de luchas campesinas inéditas con cortes de caminos y tomas de desmotadoras de algodón”, destacó Billa. En base a esta memoria histórica, “cuando surgieron crisis y conflictos por la comercialización del algodón, fue natural que estas organizaciones reivindicativas se desarrollaran rápidamente y adquirieran también un contenido político”.
Todo este bagaje histórico es parte de quienes hoy continúan luchando en el Chaco, manifestando un hilo conductor que conecta a aquellos jóvenes de ayer, protagonistas de las Ligas Agrarias, con los de hoy, que fundan el Movimiento Universitario de Izquierda en la Universidad Nacional del Chaco Austral.