Con la misma perseverancia con la que se sostienen los reclamos del sector semana a semana frente al Congrso y por distintas puntos del país, los jubilados barilochenses también marcan el camino de este proceso de resistencia popular. “Pese a que muchas veces nos dicen que tenemos la batalla cultural perdida, mientras sigamos luchando no tenemos absolutamente nada perdido, porque aquí la única batalla que se pierde es la que se abandona” dijo uno de los integrantes de la Asamblea, el militante comunista Maxi Schneebeli.
La situación que atraviesa el Pami en todo el país es calamitosa y afecta, entre otros tantos aspectos vitales, a las prestaciones sanitarias que debe brindar la que es la obra social más voluminosa de Latinoamérica y que continúa intervenida a pesar de los constantes reclamos que hacen los trabajadores jubilados, pensionados y adultos mayores, que deben ser quienes la administren.
Esta situación quedó expuesta con el reciente paro en las clínicas y sanatorios que atienden para Pami en Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa, lo que dejó sin prestaciones por 24 horas a alrededor de trescientas mil personas de esa región, en un marco en el que los prestadores denuncian que los aranceles perdieron un 75 por ciento de su valor real ante la inflación y advierten que si no se los actualiza el sistema va a colapsar.
Por eso es que en diferentes ciudades patagónicas, y tal como lo hacen cada miércoles, los jubilados convocaron a movilizaciones y actos ante las oficinas locales del Pami. Una de estos escenarios fue San Carlos de Bariloche y ahí estuvo presente el Partido Comunista y el MJL, desde donde uno de los participantes de la Asamblea de Jubilados local, Maxi Schneebeli, señaló que se trató de “una jornada de adhesión a los trabajadores del Pami, porque las clínicas habían decidido suspender los servicios por falta de pagos”.
Cabe citar que la Asamblea de Jubilados de Bariloche viene funcionando desde hace alrededor de dos años, durante los que “venimos haciendo reuniones en la vía pública, asambleas horizontales y públicas en las que la mayoría somos adultos mayores, pero también contamos con el acompañamiento de organizaciones como ATE, de los trabajadores de la educación agrupados en la Unter, la CTA, los trabajadores de la Anses, el Pami, del hospital zonal de Bariloche y de vecinos que vienen a título personal”, enumeró Schneebeli resaltando que en ese ámbito plural se hace valer “el derecho a expresarnos que tenemos todos”.
La Asamblea constituye un espacio en el que el debate propicia la construcción de ideas, que canalizan inquietudes vinculadas a las diferentes problemáticas que atraviesan a la comunidad barilochense. “Hace poco estuvimos tratando de visibilizar una ley que prohíbe el corte de suministros esenciales de servicios de luz, gas y agua a aquellas personas que perciban haberes jubilatorios que los coloquen por debajo de la línea de la pobreza”, indicó el militante comunista y añadió que en ese contexto se manifestaron y elevaron notas ante las empresas Camuzzi Gas, Cooperativa de Electricidad Bariloche y Aguas Rionegrinas que, como denunció, “hoy está en manos de Merkorot”.
En estas actividades que lleva a cabo la Asamblea de Jubilados de Bariloche, “siempre defendemos a la Anses y a la Salud Pública, porque hace falta apoyarnos entre todos”, puntualizó y subrayó que “ese es el espíritu de la Asamblea: horizontalizar las luchas y hacerlas inclusivas a todos nosotros y para todas las organizaciones”.
Los cortes en el suministro de energía afectan transversalmente a buena parte de los trabajadores, aunque sobre todo a los jubilados y pensionados que perciben haberes mínimos que no alcanzan para vivir ¿Pero acaso el pedido logró sensibilizar a los empresarios que prestan tales servicios? “Hubo respuesta pero fue bastante escasa”, lamentó Schneebeli y comentó que en el caso de Camuzzi “se juntaron 430 firmas para avalar el pedido”, pero la empresa sólo accedió “a resolver casos puntuales y no a hacerlo en forma colectiva” ya que, indicó, “siempre buscan el camino más favorable para sus intereses de clase y corporativos”.
Lejos de desalentarse por este tipo de respuestas, los jubilados de Bariloche persisten en su construcción y lo hacen articulando con otros sectores de la vida social y del universo del trabajo, convencidos de que en ese tipo de articulación está una de las claves para dar un paso cualitativo en la resistencia y la lucha contra el ajuste criminal impuesto por el gobierno de Javier Milei.
“Sabemos que este es un foco de insurrección importante, aunque también que es muy difícil poder acercar a sectores de la población que no sean militantes”, reconoció Schneebeli sin dejar de señalar que “pese a que muchas veces nos dicen que tenemos la batalla cultural perdida, mientras sigamos luchando no tenemos absolutamente nada perdido, porque aquí la única batalla que se pierde es la que se abandona”.