Julio César Pucho Martínez es miembro del Comité Provincial de Córdoba del Partido Comunista y de la Liga Argentina por los DDHH y en la siguiente columna reflexiona sobre el escenario que se presenta en su provincia y en el resto del país a 49 años del golpe de Estado que inauguró la peor dictadura cívico-miilitar que sufriera la Argentina.
Asistimos a un nuevo aniversario del golpe de estado producido aquel 24 de marzo de 1976 instalando en nuestra patria el despliegue de un genocidio sobre nuestro pueblo y su clase obrera, caracterizado como una dictadura cívico militar y eclesiástica cuya acción represiva la constituyo el terror ejercido sobre decenas de miles de compañeres mediante el secuestro individual y colectivo; la tortura y desaparición forzada desde centros clandestinos de detención; asesinatos; robos de niños y recién nacidos, además de acciones psicológicas en masa sobre la población, todo desde un plan sistemático ejecutado en complicidad al llevado a cabo sobre esta parte del continente americano bajo la designación de "Plan Cóndor"; el mismo que nació perfeccionado desde las experiencias represivas de dominación ejercidas por países colonialistas como Francia y desde el seno mismo del imperio norteamericano.
Los comunistas afirmamos que en definitiva fue "una contrarrevolución preventiva" que permitió la ejecución a su vez de un plan económico basado en la devastación de la economía nacional al servicio del capital trasnacional. Las alarmas para las clases dominantes argentinas (establishment) asomaron claras frente a la posibilidad histórica real del nacimiento de un proyecto político revolucionario producto de larga lucha que nuestro pueblo gesto en diversas coyunturas históricas. El genocidio practicado a generaciones argentinas enteras vino a truncar esa posibilidad histórica. Golpeó ferozmente, en particular a expresiones políticas organizadas desde la identidad de la Teología de Liberación; el Nacionalismo Popular Revolucionario y del Marxismo Leninismo, entre ellos al Partido Comunista.
Frente a esa dictadura la lucha desplegada por nuestro pueblo y sus trabajadores fue desde la resistencia para luego alcanzar niveles de protagonismo y organización en la acción, permitiendo alcanzar la recuperación de la vida democrática, someter la represión a la condena (juicio a las juntas) y luego, no sin más lucha, derrotar los atajos de impunidad (obediencia debida - punto final - indulto) abriendo como política de estado la posibilidad de juzgar y condenar; procesos aún vigentes.
Lograr la Memoria, la Verdad y la Justicia lo es sobre todo el contexto histórico. Al igual que otras organizaciones, los comunistas entendemos sin dudas que aquello significa “sostener banderas”. Que la voluntad de lucha alcanzada en décadas se expreso en posicionamiento político e ideológico, aportando teoría revolucionaria. En ese sentido rescatamos lo central y el desvelo de aquellas y que se expreso bajo la consigna “unidad; liberación nacional y social; socialismo”.
En Córdoba aquel genocidio comenzó, como saben, con el denominado “Navarrazo” acontecido el 27 de febrero del año 1974, luego corrió bajo la denominación “intervención federal”; comprendía composición en roles políticos y cargos públicos, los que disponían de la administración del estado provincial en un primer momento a cargo del señor DUILIO ANTONIO RAFAEL BRUNELLO (15.03.1974 – 07.09.1974); luego con la asunción del señor RAÚL OSCAR LACABANNE (07.09.1974 – 19.09.1975); luego a cargo de LUCIANO BENJAMÍN MENÉNDEZ (19.09.1975 -20.09.1975) ; luego a cargo del señor RAÚL BERCOVICH RODRÍGUEZ (20.09.1975 – 24.03.1976). Todo esto último se ventila en cauda por lesa humanidad promovida como querellante por el Partido Comunista bajo causa caratulada “Cortez, Carlos Tomas – p.s.a. Privación Ilegítima de la libertad Agravada art. 143 inc. 5; Imposición de Tortura Agravada – art. 142 tres inc. 2 – Homicidio Agravado Fuerzas de Seguridad – art. 80 inc. 9 – EXPTE. 35023402/2013RM (7883518), causa que ventila en realidad el armado y accionar de las “Tres A” en Córdoba.
Los procesos de unidad política provienen (dando continuidad histórica a antecedentes como CGT de los Argentinos; “Cordobazo” – Agustín Tosco) desde la resistencia a la dictadura, en ese sentido, en Córdoba tuvo rol protagónico político y jurídico la Liga. En 1998, cuando los escraches de la agrupación H.I.J.O.S. expresaban la resistencia a las leyes de Punto Final, Obediencia Debida y los indultos a los genocidas del terrorismo de Estado y las coordinadoras y multisectoriales acumulaban fuerza para enfrentar las políticas neoliberales, se colocó la piedra fundacional de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos. En el marco de la crisis de 2001, la Mesa articuló la política de memoria, verdad y justicia con el acompañamiento a los reclamos gremiales de las trabajadoras y trabajadores de EPEC, el Banco de Córdoba y la Lotería para resistir las privatizaciones y el vínculo con asambleas barriales y empresas recuperadas, entre otros emergentes de la época. La Mesa es la instancia de organización para cada 24 de marzo, con decenas de miles cada año se da testimonio militante de Memoria, Verdad y Justicia. Este último convoco una multitud de alrededor de 150.000 compañeres que colmaron las calles de Córdoba. Allí están expresadas en unidad los colectivos de género; ambientalistas; jóvenes con el acompañamiento de las centrales obreras (CGT – CTA), gremios sindicatos y organizaciones territoriales, entre otras. Desde allí se organiza y coordina la lucha contra la violencia institucional y el denominado “gatillo fácil” que comprende colectivos de abogados.
Esa “masa crítica”, bajo el legado del “Cordobazo” y tantas otras, verdaderas epopeyas de lucha popular no solo reivindicativas y sectoriales con centro en la clase obrera, sino políticas y claras, de diversas maneras, anti sistémicas como antiimperialistas, es la que se expresa en algún sentido cuando las coyunturas electorales acumulan alrededor del 15% del electorado cordobés alrededor del llamado “progresismo” o bien hacia la “izquierda”. Aún están frescas las experiencias expresadas como el “FREPU”; “FRAL” y la primera “IU”. Esa militancia, activa sin dudas, constituye el escalón primero en la recuperación del debate alrededor de la construcción de alternativa política.
En los tiempos que corren ha madurado la posibilidad real de profundizar y dar respuesta así como espacio al debate e intercambio de opinión alrededor de retomar esa construcción desde un enfoque estratégico, considerando la lucha electoral como un aporte en ese sentido y proyectar como potenciar un proyecto de carácter revolucionario, asentándolo en el ejemplo en desarrollo de poder popular.
El pasado 19 de diciembre 2024 ante un nuevo aniversario de aquellas jornadas de rebelión popular de 2001bajo la consigna “LA CRISIS LA SIGUE PAGANDO EL PUEBLO Y LA PATRIA-BASTA DE HAMBRE, SAQUEO Y MISERIA – NO OLVIDAMOS – NO PERDONAMOS – A SEGUIR GANANDO LA CALLE – CON UNIDAD EL FUTURO ES DEL PUEBLO Y SUS TRABAJADORES” se expresaron un conjunto de fuerzas políticas. Afirmamos que es posible dar el debate articulando espacio de construcción política alrededor del antiimperialismo
Hoy reivindicamos cada una de las banderas levantadas por nuestros mártires, entendiendo que el camino de la unidad en ese sentido llevará sin dudas a articular nuestras fuerzas en la construcción de una verdadera alternativa política, nacional, popular y revolucionaria que permita alcanzar nuestra segunda y definitiva liberación nacional y social.