Convocado por este colectivo de base, el sábado pasado en Parque Lezama se llevó a cabo una asamblea en la que se analizó la situación de creciente hostigamiento contra los vecinos de las barriadas históricamente más relegadas de la Ciudad de Buenos Aires. Lo que se necesita con urgencia es la “implementación de políticas públicas reales que generen trabajo, cultura y educación”, recalcó el MVBP.
El Movimiento de Villas y Barrios Populares (MVBP), integrado por organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y comunitarias, se reunió en asamblea el último sábado en el Anfiteatro del Parque Lezama y denunció públicamente que los operativos de saturación desplegados por la Gestión Macri pretenden criminalizar la pobreza. “Los procedimientos policiales ejecutados promueven discursos racistas y generan impunidad, ya que mientras se criminaliza a los y las comerciantes de nuestros barrios y a las cuidadoras comunitarias, los verdaderos responsables del narcotráfico operan bajo complicidades políticas y judiciales”, sostuvieron desde el espacio.
En tanto que contextualizaron que todo esto se enmarca en un escenario atravesado por “la destrucción del Estado y el aumento de la violencia institucional”. Algo que, puntualizaron, se lleva a cabo por ejemplo “mediante el recorte de programas culturales y el cierre de orquestas barriales, reemplazando la inversión social por fuerzas represivas”.
La escalada represiva que tuvo un serio capítulo con la puesta en marcha de Tormenta Negra el pasado jueves por la noche se dio “bajo falsos pretextos de operar contra infractores de tránsito, venta ambulante, control migratorio o guerra contra el narco”, caracterizó el MVBP pero su verdadero fin, aseguró, “es perseguirnos, hostigarnos y criminalizarnos profundizando las desigualdades de una política económica cada vez más asfixiante para la economía popular”.
A su vez, advirtió que “están haciendo lo que se les antoja con un solo propósito, que es sitiar a los barrios populares como ya lo hicieron con la Villa 31 en Retiro desde hace aproximadamente un mes” y remarcó que “lo único que se está buscando con este megaoperativo policial simultáneo es reprimir trabajadores y niños, quitándonos nuestra fuente de trabajo y militarizando nuestros territorios como estrategia para competir entre las dos fuerzas de la derecha más repulsiva de la política nacional: el macrismo y el mileísmo”. Mientras que agregó con claridad que “esta demostración de fuerza, lejos de traer seguridad y bienestar sólo cosecha terror y violencia, deliberadamente buscada para seguir reprimiendo con mayor crudeza”.
Por lo tanto, el MVBP exigió en la asamblea el cese inmediato de la persecución policial, judicial y gubernamental contra los trabajadores de la economía popular y las cuidadoras comunitarias, así como “el fin de los operativos represivos y racistas en las villas de la Ciudad”. Finalmente, subrayó la necesidad urgente de la “implementación de políticas públicas reales que generen trabajo, cultura y educación”, así como “la investigación efectiva de los delitos de guante blanco y de quienes se enriquecen desde la función pública”.
En ese sentido, se inscribió la declaración del Partido Comunista de CABA que publicamos en la edición del último viernes de NP. Y el grito justiciero que una vecina de la 31 le lanzó desde su ventana a Jorge Macri mientras caminaba flanqueado por un batallón policial: “Los narcos no están en la villa, están en los countries”.
La tormenta negra sigue
La nube de humo pasajera del jueves por la noche fabricada por el Gobierno de la Ciudad, sin dejar de ser un hecho de suma gravedad, no es nada en comparación a la verdadera tormenta negra que padecen a diario las víctimas más damnificadas del sistema capitalista. El neoliberalismo que gobierna hace dos décadas la Capital, ha ensanchado de manera sistemática la brecha preexistente entre los barrios del norte rico y del sur empobrecido.
En lo que refiere a la inversión en villas, por mencionar sólo algunos ejemplos ilustrativos, Horacio Rodriguez Larreta terminó su gestión reduciéndoles en 2023 el presupuesto en un 71 por ciento. En tanto que la actual administración macrista comenzó con un recorte del 53 por ciento en el IVC (Instituto de la Vivienda de la Ciudad), el organismo encargado de la construcción de viviendas populares. Específicamente todas las obras previstas para la 31 se encuentran paralizadas. “No pienso construir una sola vivienda regalada más con plata del Estado”, dijo al asumir su mandato el alcalde porteño llegado de Vicente López. Este vaciamiento planificado alimenta el viejo y siempre renovado deseo de la derecha de erradicar la villa de Retiro y ofertar sus terrenos para el negocio inmobiliario.
El megaoperativo represivo contra los vecinos de diecisiete villas y barrios populares se suma a una escalada xenófoba que, al mejor estilo de los cazainmigrantes del ICE de Donald Trump, viene motorizando la gestión porteña para desde la marca pura del PRO correr por derecha y disputarle el electorado a Patricia Bullrich.
El lanzamiento de campaña del primo de Mauricio para su reelección estuvo enmarcado por una puesta en escena de estilo hollywoodense. Las cámaras seguían a un Jorge Macri caminando los pasillos de la Villa 31, ceñudo y vistiendo una campera policial, rodeado por efectivos disfrazados de G.I. Joe. Una vez más los habitantes de las villas volvieron a ser maltratados y humillados por uniformados que se metieron en sus viviendas sin ningún tipo de respeto y se llevaron detenidos al voleo a pibes que estaban por las calles de su barrio sin el documento encima.
Todo lo sucedido esa noche en los barrios populares, contrasta por completo con el tratamiento que el Poder Judicial, el Ejecutivo y sus policías les brindan a personajes involucrados en causas gravísimas como los hermanos Kovalivker, José Luis Espert y tantos otros. Tormenta Negra, como los demás operativos que al mejor estilo ICE viene multiplicando el GCABA en Constitución, Once y Linieres, refuerza la conocida mirada clasista del macrismo. Pero además esta persecución lombrosiana manda señales hacia el corazón del propio esquema de representación política del bloque de derecha, que comienza a advertir cierto agotamiento del gobierno nacional. Se abrió una carrera en la que el macrismo busca exhibir que puede ser más facho que Patricia Bullrich, quien ya picó en punta en la disputa interna por un “mileísmo sin Milei” alentada desde el poder económico.
Tras recordar el prontuario del Ministro de Seguridad capitalino, Horacio Giménez, procesado por la represión en el Borda en 2013, desde la Liga Argentina por los Derechos Humanos (Ladh), Lilian García manifestó que Tormenta Negra “forma parte de la política de odio contra las personas pobres, a quienes quieren expulsar de la Ciudad” e hizo hincapié en que “esa política se instrumenta en el acoso a las villas, los más de setecientos desalojos sin orden judicial y las recientes propagandas contra el ingreso de bonaerenses a la Ciudad”.
Por lo que además de adherir la posición expresada por el Movimiento de Villas y Barrios Populares, del que la Liga es parte integrante, García subrayó que “la brutal agresión contra los habitantes de las villas es propia del oportunismo político de la derecha, que muestra su posición de clase defendiendo el derecho de propiedad de los especuladores que quieren extenderse de Puerto Madero al Barrio Rodrigo Bueno y la 31, frente a quienes no tienen derecho a la propiedad ni ningún otro”. Y concluyó que “estos operativos nocturnos son disciplinamiento puro frente a una sociedad que el martes salió a reclamar a las calles de todo el país”, así como también ante la movilización del lunes en la villa 31 para homenajear al Padre Mugica a 52 años de su asesinato, donde se reivindicó el derecho del barrio que lleva su nombre a vivir en condiciones dignas.