Tropas del Cuerpo de Marines de Estados Unidos participan de ejercicios de guerra en Ushuaia. “Se trata de una artera violación a nuestra soberanía en complicidad con el gobierno de Javier Milei”, denunció el Partido Comunista de la Argentina a través de su Secretario General, Jorge Kreyness.
“Repudiamos enérgicamente la presencia del Southcom en el territorio nacional”, subrayó el Secretario General del Partido Comunista, Jorge Alberto Kreyness, quien denunció que la presencia de militares del Comando Sur de los Estados Unidos en la capital de Tierra del Fuego constituye otra “artera violación a nuestra soberanía en complicidad con el gobierno de Javier Milei”.
De esta manera, el titular del PCA se refirió a la secuencia de ingreso y egreso de equipaje táctico verificada en el Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas de Ushuaia con la que se comprobó, una vez más, la presencia de fuerzas armadas imperialistas en nuestro país sin la debida autorización. El hecho salió a la luz a raíz de una investigación periodística de Agenda Malvinas, que confirmó la rotación permanente de células de entre veinte y treinta efectivos de este cuerpo de Marines de Estados Unidos que funge como supervisor imperial en las aguas y costas de nuestro continente. En esta ocasión, su incursión en nuestra provincia austral se basa en operaciones conjuntas con el Batallón de Infantería de Marina 4.
Las tropas estadounidenses se alojan en un edificio donde funcionó la Aeroestación Civil, desde donde se movilizan para llevar a cabo tareas de reconocimiento, ejercicios de marcha y supervivencia en glaciares, valles y zonas montañosas. Mientras que en depósitos del Batallón de Infantería, que debería ser otro punto neurálgico para la defensa soberana del territorio nacional, almacenan como si fueran dueños de casa equipamiento táctico de comunicaciones y sensores.
Tal como se desprende de documentación fotográfica que publicó Agenda Malvinas, todos estos movimientos se realizan sin ningún tipo de disimulo. Poco después de esta revelación que se conoció la semana pasada, desde el Aeropuerto Internacional de Ushaia se confirmó que además desde ahí se despachó hacia Buenos Aires un lote de equipaje castrense, lo que expone la existencia de un circuito de rotación con ingreso y egreso de personal militar estadounidense. Según lo que tuvo que salir a reconocer la Armada Argentina, la presencia de los marines yanquis se extendería hasta el 22 de septiembre. Nuevamente, como ocurriera hace unos meses con la llegada de tropas estadounidenses para la realización de los ejercicios militares Passex y Daga Atlántica en distintos puntos del país, su ingreso volvió a estar al margen del aval del Congreso de la Nación, quien debería ser el que, conforme a lo establecido en nuestra Constitución, autorice o rechace la presencia militar extranjera en nuestro territorio para la realización de esta clase de maniobras.
Agenda Malvinas también cita testimonios que aseveran que no se trató de una visita técnica aislada, sino de un esquema regular que se profundizó durante los últimos meses, pero que viene desarrollándose desde 2024, año en el que precisamente la entonces Jefa del Comando Sur (o Sothcom), Laura Richardson, realizara un acto con Milei en Ushuaia, donde se prevé la instalación de una base de submarinos nucleares estadounidenses. En aquel contexto, Richardson había reafirmado la histórica caracterización que Estados Unidos hace de nuestro continente como su “patio trasero”, reivindicando así la pretendida potestad imperial de “velar” por nuestros recursos naturales.
Entretanto, el propio Southcom confirmó durante el último fin de semana a través de sus canales oficiales, que está listo “para responder ante posibles amenazas en América Latina y el Caribe”. Dicha afirmación tuvo lugar además en medio de las declaraciones pronunciadas por Donald Trump ofreciéndose como hipotético mediador ante un hipotético conflicto bélico entre Argentina e Inglaterra en torno a nuestras Islas Malvinas. Un discurso que busca presionar al Reino Unido para atender las demandas de Washington en relación a su guerra con Irán y a la exigencia de mayor presupuesto para la OTAN por parte de los británicos. Al mismo tiempo, esa demagogia le es funcional a Javier Milei para seguir interpretando el inverosímil papel de defensor de la Causa Malvinas y de nuestros intereses soberanos. Y, por supuesto, al propio Trump, quien cínicamente continúa autoproclamándose como garante de la paz mundial.
Esa declaración oficial del Southcom en “defensa” de Nuestra América fue acompañada con imágenes de helicópteros estadounidenses sobrevolando zonas marítimas que, de acuerdo a lo informado, forman parte del radio de acción de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, con la excusa de un presunto “combate contra el narcotráfico”. Detrás de esta repetida excusa en ningún caso comprobada, el pasado 9 de septiembre el imperialismo yanqui volvió a atacar una lancha que navegaba en aguas del Caribe y, días antes, hizo lo propio con otra pequeña embarcación en el Pacífico oriental.