En Colombia Iván Cepeda aceptó la victoria de su contrincante ultraderechista en la segunda vuelta electoral. “Frente a los desafíos que se avecinan, la mejor respuesta seguirá siendo más organización en cada territorio, más unidad política y más pueblo movilizado”, recalcó el Partido Comunista.
Iván Cepeda, candidato por el Pacto Histórico, admitió el triunfo de Abelardo de la Espriella por un mínimo margen en la segunda vuelta presidencial de Colombia y de esta manera se cierra un capítulo y comienza uno nuevo, que el Partido Comunista Colombiano definió como “un revés político para las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda, pero no una derrota estratégica del campo popular”, ya que recordó que “más de doce millones de colombianos y colombianas respaldaron la continuidad del proyecto del cambio” y que la estrecha diferencia entre Cepeda y De la Espriella “evidencia la disputa entre dos proyectos de nación antagónicos y una lucha por la dirección política del país”.
Pero ese resultado, remarcó, “obliga a mirar más allá de lo electoral y situarlo en el contexto de la disputa geopolítica continental”. En ese marco, por supuesto, los comunistas colombianos no pasaron por alto el abierto respaldo de Donald Trump a De la Espriella. Ese vínculo explícito entre el presidente electo de Colombia y Trump “significa reincorporar al país como un aliado subordinado a la estrategia de Estados Unidos”, lo que representa un escenario “que plantea serios desafíos para la soberanía nacional, la integración regional y la posibilidad de construir un proyecto de desarrollo independiente”.
Por lo tanto, resaltó el PCC en su declaración, que este giro de 180 grados en la política nacional representa una amenaza que se ensambla “desde los discursos de odio y expresiones de anticomunismo que buscan legitimar políticas autoritarias, justificar la violencia contra los pueblos y descalificar cualquier propuesta de transformación social”.
Asimismo, tras plantear que “cuatro años de gobierno progresista, frente a más de dos siglos de hegemonía de las élites tradicionales, constituyen un período insuficiente para consolidar una nueva mayoría política y cultural”, el Partido Comunista Colombiano sostuvo que “millones de personas se beneficiaron de la ampliación de derechos y de las políticas sociales impulsadas por el gobierno”, aunque una parte importante de esos sectores no haya expresado su reconocimiento al Pacto Histórico en esta elección. Al respecto, reconoció con tono autocrítico que mientras “la derecha logró capitalizar, desde un discurso mentiroso, preocupaciones relacionadas con la seguridad y la economía, presentándose como una alternativa de orden y estabilidad, la izquierda no pudo contrarrestar esta narrativa”.
A la hora del balance, también destacó que la principal lección que deja este resultado es “la necesidad de fortalecer la organización popular, la capacidad de diálogo con las preocupaciones de la población y no despreciar la construcción de estrategias comunicativas contemporáneas”, ya que, subrayó, “la derecha disputó el sentido común y logró ganar influencia en sectores beneficiados por el cambio”.
De todas maneras, valoró altamente el importante respaldo ciudadano, que demuestra que “existen bases sólidas para avanzar, pero también confirma que la movilización electoral debe ir acompañada de organización permanente, formación política y construcción de tejido social, pues es en los territorios donde se forjan los liderazgos, se consolida la hegemonía democrática y se preparan las victorias del futuro”.
En esa dirección, reafirmó el PCC, “el desafío inmediato consiste en transformar el revés electoral en capacidad de organización, iniciativa política y acumulación de fuerzas”. Además, recordó que “la historia del movimiento popular demuestra que las conquistas democráticas no son el resultado de avances lineales, sino de prolongados procesos de lucha, resistencia y construcción de unidad” y puntualizó que “el importante crecimiento político y social alcanzado en las últimas décadas debe asumirse como un avance estratégico que es necesario preservar, defender y proyectar”.
En relación a la etapa que se abre, subrayó la exigencia de “combinar la defensa de la paz, los derechos sociales, las libertades democráticas y la soberanía nacional”. Para lo cual, hizo hincapié en la importancia de “fortalecer la unidad del Pacto Histórico y ampliar la Alianza por la Vida como un gran frente democrático y de oposición, capaz de articular a los sectores populares, democráticos y progresistas alrededor de un proyecto común”.
Finalmente, el Partido Comunista Colombiano puso énfasis al señalar que “nada de lo construido durante estos años se ha perdido, quedan en pie los avances democráticos y una poderosa fuerza social y política dispuesta a seguir luchando por el cambio”. Por lo que frente a los desafíos que se avecinan, “la mejor respuesta seguirá siendo más organización en cada territorio, más unidad política y más pueblo movilizado”.