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Las sentencias se leyeron ayer y contemplan delitos perpetrados en los centros clandestinos conocidos como Pozo de Quilmes, Pozo de Banfield, Brigada de San Justo y Brigada de Lanús. “Fue una sentencia histórica”, recalcó la secretaria de Derechos Humanos de Suteba Lomas de Zamora, Marcia Figueroa.

Diez de los imputados en el Juicio a las Brigadas fueron sentenciados ayer a prisión perpetua, pero también hubo una condena a veinticinco años y una absolución, en sentencias que se dictaron por delitos que el presidente del Tribunal 1 de La Plata calificó como perpetrados “en el marco de un genocidio”, en tanto que el resto de los integrantes del tribunal consideraron que se trató de crímenes de lesa humanidad.

Federico Minicucci, Guillermo Domínguez Matheu, Carlos Fontana, Jorge Di Pasquale, Carlos Maria Romero Pavón, Jaime Lamont Smart, Juan Miguel Wolk, Roberto Armando Balmaceda, Horacio Luis Castillo y Jorge Antonio Bergés son los genocidas que fueron condenados a prisión perpetua, porque se los encintró penalmente responsables de haber perpetrado delitos de lesa humanidad contra 607 víctimas.

Los hechos fueron cometidos durante la última dictadura, en los centros clandestinos conocidos como Pozo de Quilmes, Pozo de Banfield, Brigada de San Justo y Brigada de Lanús. Por su parte, el represor Julio Alberto Candioti recibió una condena a veinticinco años, en tanto que fue absuelto quien era el segundo de Wolk en el Pozo de Banfield, Enrique Augusto Barre.

Cabe recordar que este juicio comenzó a sustanciarse el 27 de octubre de 2020 de manera virtual por las restricciones que imponía la pandemia de Covid-19 y entre sus principales acusados estaba el ex comisario de la policía bonaerense, Miguel Osvaldo Etchecolatz, quien falleció en julio de 2022 cuando purgaba varias condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.

Entre otros casos, fue jugada la responsabilidad de estos represores en el secuestro, detención ilegal y asesinato de los estudiantes secundarios que se perpetró en el hecho conocido como La Noche de los Lápices.

Las víctimas fueron vistas por última vez en el Pozo de Banfield y por eso es que, entre otros, los trabajadores de la educación representados por Suteba se dieron cita en la sala y en las inmediaciones del tribunal para escuchar la resolución del juicio.

“Fue una sentencia histórica para un juicio que lleva más de tres años”, recalcó la secretaria de Derechos Humanos de Suteba Lomas de Zamora, Marcia Figueroa, quien no pudo ocultar su emoción al referir que se asistió a “un momento muy conmovedor y fuerte”.

Pero también puntualizó que la que recibieron los acusados “fue una condena justa para estos diez genocidas que han hecho mucho daño y que lo continúan haciendo a nuestra sociedad desde el terrorismo de Estado”.

Asimismo, la integrante de La Violeta, sostuvo que el hecho de haya una sentencia de menor cuantía e incluso una absolución, “da cuenta de que los procesos que se siguen desde nuestra justicia, están enmarcados en el Estado de Derecho y en las garantías institucionales que responden a normativas internacionales y nacionales”.

Por lo que, sin dudarlo, hizo hincapié en que “no hay revanchismo ni odio, sólo hay justicia y reparación para las víctimas, sus familiares y para toda la sociedad, que es lo que merecemos sobre todo en estos tiempos en los que se pone en cuestionamiento desde las cifras de nuestros 30000, hasta otros derechos que son fundamentales y a los que nunca vamos a renunciar”.