“La falta de planificación y ordenamiento territorial hace que cada vez más personas deban vivir en zonas anegadizas”, advirtió el secretario del PC de Corrientes, Diego Silva, al explicar por qué se vuelven a inundar zonas urbanas de su provincia. Y señaló que el modelo de los hermanos Valdés y Javier Milei propicia que este tipo de situaciones se reitere.
Durante los últimos días, la provincia de Corrientes volvió a las primeras planas a raíz de una nueva inundación que afectó a diferentes puntos de su territorio, incluida la capital. Esta situación pone en evidencia una desigualdad social estructural, con una zona alta en la que habitan los sectores más acomodados y desde donde, cuando las lluvias son copiosas, el agua drena rápidamente hacia las zonas bajas y hacia la periferia, que es donde proliferan las barriadas y asentamientos donde viven aquellos que son expulsados por el sistema.
Con este contexto la pregunta no es si algún día se repetirá la imagen de personas abandonando sus viviendas con el agua al cuello y perdiendo lo poco que tienen, sino cuándo va a volver a repetirse esa postal. Y la lamentable respuesta es clara: esto va a volver a pasar durante la próxima tormenta medianamente severa, porque desde los gobiernos Nacional, Provincial y Municipal nada se hace para evitar que eso suceda.
“La realidad es que el problema de la ciudad de Corrientes es la falta de planificación y un ordenamiento territorial adecuado, sumado a la crisis habitacional, porque acá hace alrededor de treinta años que se dejaron de construir barrios populares y planes de vivienda que eran la herramienta que permitía que familias jóvenes de las clases populares tuvieran la posibilidad de acceder a una casa”, dijo el secretario político del Partido Comunista provincial, Diego Silva. Esta desidia estatal explica que a muchos no les quede otra alternativa que instalarse en zonas que carecen de los servicios básicos y en un montón de casos, sobre terrenos inundables. “Hoy alquilar lo mínimo en la Ciudad está arriba de los trescientos mil pesos, cuando los salarios promedio de un trabajador estatal no superan los doscientos mil”, describió Silva.
La pasada Navidad hubo casi doscientos evacuados en la ciudad de Corrientes y demasiadas personas vieron como sus viviendas quedaban bajo el agua, aunque no las abandonaron por temor a que les roben. Este drama se vivió también en el interior, donde se registraron fuertes inundaciones en localidades como San Luis del Palmar, donde desbordó el riachuelo que rodea al casco urbano, lo que dejó un saldo de alrededor de quinientas personas evacuadas.
A la hora de intentar comprender qué pasó, el dirigente del PC correntino aportó otro dato central: “la infraestructura de la ciudad de Corrientes quedó vieja ya que fue pensada hace un siglo cuando acá vivía el diez por ciento de la población que tiene ahora”, por lo que “ante lluvias fuertes como la de estos días, el agua tarda más en desagotar y drena hacia terrenos que son anegadizos en los que ahora hay barrios donde vive mucha gente”.
En este punto vale la pena advertir que la herramienta que posee el Estado para analizar los cambios climáticos que se producen y dar las alertas correspondientes, el Servicio Meteorológico Nacional, fue diezmado por la motosierra de Javier Milei, que con la suspensión de la obra pública también evita que se pueda avanzar en soluciones duraderas para estos barrios y también que se logren diseñar programas que faciliten el acceso a la vivienda popular en zonas seguras. Se trata del mismo gobierno nacional que recibe el apoyo político, más allá de alguna postura de ocasión, del esquema que gobierna la provincia y la ciudad de Corrientes desde hace décadas y que ahora está encabezado por los hermanos Gustavo y Juan Pablo Valdés.
“El modelo político que padecemos en Corrientes ajusta, desfinancia a la educación pública, deja de construir viviendas populares y expulsa a las familias campesinas empujándolas a la periferia de los centros urbanos donde buscan poder sobrevivir”, recordó el dirigente del PC y remarcó que “esto asociado al gobierno nacional se vuelve peor todavía, porque con el ajuste de Milei ya ni siquiera queda la poca obra pública que había antes”.
En este sentido, señaló que el proyecto que lideran los Valdés “ayudó a que Milei gane las elecciones de 2023 fiscalizando para él y al brindarle estructura electoral en el balotaje”. Asimismo, sus legisladores nacionales apoyaron el Proyecto de Ley Bases, el DNU 70/2023 y, recientemente, el Proyecto de Presupuesto 2026 “que profundiza el desfinanciamiento a la Salud, la Educación y la obra pública”. Así planteada esta alianza política, Diego Silva aseguró que “con los actuales gobiernos provincial y nacional, en Corrientes vamos a continuar padeciendo situaciones como la actual, en la que ante la primera lluvia fuerte cientos de familias deban abandonar sus viviendas perdiendo lo poco que poseen como producto del esfuerzo de su trabajo”.