En una conferencia de prensa en la CTA Autónoma ayer por la mañana se hizo pública una declaración conjunta firmada por numerosas organizaciones políticas, sociales, sindicales y de Derechos Humanos, que sale al cruce del ataque estadounidense contra Venezuela y por medio de la cual convocaron a la marcha a la embajada yanqui que se realizó horas más tarde.
“Denunciamos enérgicamente la invasión violenta y el ataque militar perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos, que bombardeó territorio venezolano provocando explosiones en zonas civiles de Caracas, y que culminó con el secuestro del presidente constitucionalmente electo, Nicolás Maduro, y de su esposa”. De este modo se pronunciaron ayer lunes, diferentes organizaciones sociales, sindicales, políticas, estudiantiles y de derechos humanos que se dieron cita en la sede de la CTA Autónoma para hacer pública una declaración en la que manifiestan su “más enérgico rechazo y profunda preocupación ante los graves hechos que han tenido lugar en la República Bolivariana de Venezuela”.
Por tal motivo ahí estuvieron, entre otros, los titulares de ambas CTA, Hugo Godoy y Hugo Yasky, así como la titular de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, Taty Almeyda, la diputada Myriam Bregman, el ex secretario de Derechos Humanos de la Nación Horacio Pietragala y el Secretario General del Partido Comunista, Jorge Alberto Kreyness, quienes por horas de la tarde de ayer también fueron de la partida en la movilización que tuvo lugar en las inmedisciones de la embajada estadounidense, entre un fuerte operativo policial.

En la conferencia se denunció “la invasión violenta y la agresión militar” perpetrada por Washington contra Venezuela, que incluyó bombardeos en zonas civiles de Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Todo esto se resume en un documento titulado “Declaración ante la agresión a Venezuela y la complicidad del gobierno argentino” en el que se recuerda que la agresión constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y se denuncia que el verdadero objetivo del ataque es el control de los recursos petroleros venezolanos, al tiempo que se repudia la postura adoptada por el gobierno que encabeza Javier Milei, quien al igual que Patricia Bullrich y toda su primera plana de funcionarios, festejó la invasión y el secuestro de Nicolás Maduro.
Declaración conjunta
“Este ataque militar representa una violación flagrante de los artículos 1 y 2 de la Carta Orgánica las Naciones Unidas, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica entre los Estados y la prohibición expresa del uso de la fuerza”, señala la declaración y añade que tal acción unilateral, “al desconocer las normas fundamentales del derecho internacional, nos coloca a todos frente a un escenario de ley del más fuerte”.
También puntualiza que “resulta evidente para nosotros una contradicción profunda en los motivos declarados para esta agresión. Antes de la invasión, el gobierno estadounidense esgrimió una supuesta preocupación por “restaurar la democracia”. Sin embargo, apenas unas horas después, Donald Trump anunció públicamente que uno de sus objetivos centrales sería ‘enviar a que las grandes empresas petroleras de Estados Unidos operen en Venezuela’”.
Por lo cual, “esa declaración desenmascara el propósito real del ataque: desestabilizar a un país hermano, apoderarse de su petróleo, arrebatarle su soberanía y saquear sus recursos naturales, todo ello bajo argumentos que carecen de toda seriedad”. Y puntualiza que “sustituir un gobierno mediante una embestida militar y proclamar que Estados Unidos asumirá la dirección de un país soberano ‘hasta que se haga una transición adecuada’, no es más que una ocupación colonial inaceptable”.
En este sentido advierte que “este acontecimiento señala un punto de inflexión decisivo y extremadamente peligroso para el futuro de nuestras naciones y para cualquier vestigio de un orden mundial pacífico. América Latina y el Caribe se han constituido en una Zona de Paz. Por lo tanto, un ataque contra Venezuela es un ataque contra todo el continente”. Tal agresión “pone en jaque la paz y la estabilidad regionales y significa el retorno a la nefasta época de la Doctrina Monroe, donde cualquier país de nuestra América podría convertirse en la próxima víctima del intervencionismo militar estadounidense, destinado a imponer gobiernos títeres al servicio de sus intereses”.
Por otra parte, repudia la postura adoptada por el gobierno argentino que, “en lugar de defender la paz, la soberanía y los principios del derecho internacional, ha optado por celebrar y avalar esta invasión criminal”, algo que representa una “complicidad alineada con la diplomacia de los Estados Unidos, que resulta inaceptable y avergüenza a la Argentina frente a los pueblos hermanos de Latinoamérica”.
Después de señalar que “el mundo atraviesa una profunda incertidumbre marcada por guerras, conflictos y hambrunas”, puntualiza que “nos enfrentamos a una escalada imprevisible: todos sabemos cómo comienzan las guerras, pero nadie puede predecir cómo terminan” y añade que “el genocidio que sufre el pueblo palestino, sumado a esta nueva agresión contra Venezuela, son factores que amenazan directamente la paz mundial”.
Por lo que “se hace imperativo, por tanto, desarmar la razón armada”, ya que “la suspensión de la conciencia y la inmoralidad masiva que impone la lógica bélica, ese vicio perverso de jugar con la vida de las personas, nos está arrastrando hacia el abismo de una posible guerra nuclear”.
Por estos motivos, se exige “el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas armadas de Estados Unidos del Caribe, la liberación inmediata y segura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, el cese inmediato de todas las amenazas contra los gobiernos de México, Colombia, Cuba, Brasil, Venezuela y Nicaragua, naciones que defienden con dignidad su soberanía”, pero también que “los organismos internacionales competentes actúen de forma inmediata, exijan la liberación de Nicolás Maduro e insten de manera contundente a Estados Unidos a reconsiderar sus acciones criminales”.
Por otra parte, responsabiliza “plenamente al gobierno de los Estados Unidos por la integridad física y la vida del presidente Maduro y de su esposa”, en tanto que reafirma “nuestra solidaridad inquebrantable con el pueblo venezolano en este momento de extrema gravedad” y convoca “a todas las organizaciones libres del pueblo, a representantes de todas las religiones, a las centrales sindicales, a trabajadores rurales, a movimientos sociales, a pueblos originarios, a defensores de derechos humanos, a centros científicos y académicos, a mujeres, a docentes, a jóvenes, a movimientos estudiantiles, a artistas y a periodistas de todo el mundo a unir sus voces en un solo clamor por la paz y la unidad de los pueblos”.
En este sentido, resalta el texto conjunto dado a conocer ayer, “alzamos nuestra voz colectiva para que los gobernantes escuchen, por fin, la voluntad de los pueblos, rescaten la memoria histórica para iluminar el presente y se comprometan a construir la paz en nuestra Casa Común, hoy más amenazada que nunca”, ya que “creemos que la historia, sin duda, juzgará con severidad tanto la acción como la omisión”. Por lo cual concluye enfatizando que “en este momento crucial, sostenemos que la neutralidad no es una opción”.