La luz cada vez más cara

Europa
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Brexit y pandemia impactan sobre los bolsillos de los trabajadores de Gran Bretaña donde se implementó otro aumento de las tarifas del servicio de electricidad. “Asistimos a la crisis del sistema capitalista británico al descubierto”, denunció el Partido Comunista.

“Los trabajadores ahora están pagando el precio de la corrupción y la incompetencia conservadora a medida que los monopolios de la energía, las grandes tecnologías y las grandes farmacéuticas obtienen grandes beneficios”, denunció el secretario Sindical del Partido Comunista de Gran Bretaña (PCB), Alex Gordon, tras lo que advirtió que “asistimos a la crisis del sistema capitalista británico al descubierto”.

Los dichos del dirigente del PCB nada tienen de antojadizos. La semana pasada el Gobierno británico anunció un tarifazo sobre el precio del servicio eléctrico, que lo lleva a 277,30 libras esterlinas por megavatio-hora.

En buena medida, esta alza es parte de la subida general que viene registrando el precio de este servicio en toda Europa y, entre otras cosas, está originada por la escasez de gas natural que afecta a casi todo ese continente, pero en el caso de Gran Bretaña, también se le suma las bajas velocidades del viento que impactan negativamente en la producción de las centrales eólicas.

Pero lo cierto es que sea cual fuere el motivo, la cosa se resuelve vía ajuste de precios que pagan los usuarios, lo que lleva a que el precio del megavatio británico duplique al que se paga en Bélgica, que es el segundo país con la electricidad más cara de Europa.

Ante esto, Gordon fue claro al señalar que “millones de familias de clase trabajadora enfrentan una crisis del costo de vida a medida que las facturas de gas y electricidad se disparan”, pero también porque “las contribuciones al Seguro Nacional aumentan junto con los precios de los alquileres y las tarifas de tren”.

Tras lo que rechazó el congelamiento de los salarios del sector público dispuesto hace más de un año por el Gobierno que preside Boris Jonsohn y alertó que “mientras el gobierno conservador lucha por contener la crisis de Gran Bretaña, armándose con nuevos poderes represivos para combatir la disidencia y la protesta, están resurgiendo las divisiones sobre la relación de Gran Bretaña con el Mercado Único de la Unión Europea”.

Este congelamiento fue dispuesto en el contexto de un severo ajuste que hacia fines de 2020 anunció el ministro de finanzas Rishi Sunak, que fue implementado para intentar contrarrestar los efectos que en la economía británica tiene el Brexit y la pandemia.

Así las cosas, después de exigir que “los trabajadores no deben pagar por la crisis”, Gordon destacó que es preciso que se establezca “un impuesto extraordinario sobre los monopolios energéticos y la abolición del IVA en las facturas de combustible de los hogares”, al tiempo que sostuvo que “la propiedad pública es la única alternativa racional al mercado del gas y la electricidad que fue monopolizado por empresas que no invierten, mientras que cincuenta empresas más pequeñas han quebrado desde 2018, lo que provocó un costo de alrededor de dos mil millones de libras esterlinas para el erario público”.