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El titular del Partido Comunista de la Federación Rusa, Gennady Zyuganov, le pidió a Vladimir Putin que no se oculte el Mausoleo de Lenin durante el desfile militar por el Día de la Victoria. “Los participantes merecen ser recibidos desde la grada del Mausoleo, porque sería un poderoso símbolo de nuestra fortaleza espiritual”, remarcó.

“El Mausoleo de Lenin es Testigo del Mayor Triunfo de Nuestra Historia”, recordó el titular del Partido Comunista de la Federación Rusa, Gennady Zyuganov, en una carta dirigida al presidente Vladimir Putin, en la que solicita la edición de este año del desfile militar que se realizará por el Día de la Victoria, tenga su epicentro ante el Mausoleo de Lenin.

“El desfile militar en la Plaza Roja debe llevar un mensaje especial orientado hacia el futuro. Los participantes en este desfile merecen ser recibidos desde la grada del Mausoleo de Lenin. Un evento tan trascendental sería un poderoso símbolo de nuestra fortaleza espiritual. ¡Es inconcebible sin fortalecer en el corazón de nuestros ciudadanos el eterno anhelo de verdad, humanidad y justicia!”, señala la misiva de quien también preside el bloque de diputados del PC ruso, que es la segunda fuerza parlamentaria de la Duna Federal.

Cabe citar que durante la celebración del desfile que tuvo lugar en Moscú por el 75 aniversario del Día de la Victoria -en 2020- el monumento ubicado en la Plaza Roja, a los pies de la Muralla del Kremlin, quedó ocultado detrás de una estructura en la que se emplazaron gigantografías alegóricas.

“Para todos nosotros el 9 de mayo es una fecha sagrada. La victoria sobre el nazismo alemán se convirtió en un gran hito en la historia milenaria de Rusia. Es un orgullo permanente y un pilar espiritual de nuestro pueblo multinacional”, sostiene Zyuganov y advierte que “hoy el significado de esta fecha se multiplica muchas veces”, ya que “nuestra Patria vive tiempos difíciles”, porque “impulsados por la codicia y el ansia de dominio, los conquistadores decidieron destruir todo lo ruso, y consumidos por un deseo de vengarse y pisotear el legado de nuestros antepasados, planean quemar sin piedad las capas de la cultura rusa milenaria”. Y remarca que “su odio está estallando ferozmente en el sufrido Donbás”.

Asimismo, denuncia que “la rusofobia de Occidente no tiene precedentes. El deseo de Washington, Londres y Berlín de resolver ‘la cuestión rusa’ evoca las páginas más sombrías del pasado: los incendios de la Inquisición, los sábados de brujas de los nazis, los actos del Ku-Klux-Klan”.

Y añade que “los globalistas que se embarcaron en el camino del terror no conocen las líneas rojas que observa la gente normal. Su plan de usar municiones con uranio empobrecido es evidencia directa del carácter criminal de su política imperialista”. Por lo que “todos deberíamos entender que se lanzó una guerra de aniquilación contra nosotros y que su objetivo es desmembrar nuestro país, esclavizar al pueblo y convertir nuestras tierras en una zona de saqueo colonial”.

 

Desafío

 

“El desafío actual es tan fatídico como la Era de los Trastornos en el siglo 17, la Guerra Patria de 1812, la intervención extranjera en 1918-1920, el choque con el fascismo durante la Gran Guerra Patriótica y la traicionera destrucción de la Unión Soviética”, recuerda el titular del PC ruso y alerta que “EE.UU. y sus cómplices de la Otan se propusieron multiplicar sus viciosos logros de los salvajes años 90”.

Después destaca que Rusia enfrentó muchas veces situaciones extremas en las que, “incluso al borde de un abismo, nuestra gente siempre tuvo la fuerza para unirse, dejar de lado todas las trivialidades y mantenerse firme frente al peligro mortal”.

Y resalta que “la dirección soviética encabezada por Stalin sabía exactamente lo que había que hacer en vísperas del choque con el fascismo y dio la mejor respuesta al auge del nacionalismo en Occidente que engendró al monstruo de Hitler”, tras lo que sostiene que “el enfoque de clase leninista-estalinista ayudó al PC a afirmar con firmeza el estrecho vínculo entre los intereses del pueblo trabajador y la formación patriótica reflexiva”.

También recuerda que los éxitos en el desarrollo de la sociedad soviética que se consolidaron en la Constitución de 1936 hicieron posible la industrialización, la colectivización, la liquidación del analfabetismo y la rápida modernización del Ejército Rojo, lo que se combinó “con una gran atención a las cuestiones de historia y cultura” y todo esto “proporcionó una base sólida para nuestra victoria en la Gran Guerra Patria y el triunfo del sistema soviético en mayo de 1945 que fue el punto culminante del camino histórico de Rusia”.

Tras lo que remarca que “la política de Lenin y Stalin, fusionó las ideas del socialismo con la herencia centenaria de una gran potencia y una gran cultura”, por lo que “esta cosmovisión se forjó como una armadura contra las que chocaron las hordas fascistas”, al tiempo que convirtió a la Unión Soviética “en el líder del movimiento por la paz duradera y el progreso social, y se erigió un escudo de misiles nucleares que hasta el día de hoy enfría las cabezas calientes de los ‘halcones’ de la Otan”. Y recalca que la situación que enfrenta a Rusia y Ucrania es “consecuencia directa de los crímenes atroces de Gorbachov y Yeltsin”.

Con este telón de fondo, Zyuganov hace hincapié en el contundente carácter simbólico que, desde 1945, posee el Día de la Victoria, algo que se acrecienta en momentos en que “se declaró una nueva ‘cruzada’ contra nosotros y el imperio del mal reunió a decenas de países que, bajo sus banderas y sus círculos gobernantes, están abiertamente comprometidos con el desmembramiento de nuestro país” a punto tal de que “se han propuesto ‘cancelar’ la cultura rusa”.

Y añade: “Usted, como nuestro jefe de Estado, enfrentó este desafío histórico al declarar la operación militar especial. Es el mandato de la época defender nuestra casa común contra la chusma fascista, los caballeros teutónicos de los últimos días y los seguidores dementes de Hitler”.

Tras lo que destaca que “una carga particular recae sobre los hombros de la generación rusa actual: detener el deslizamiento hacia el abismo y la única garantía es el poder de la nación y su soberanía nacional”, pero para “lograr una nueva victoria histórica, Rusia necesita una economía eficaz, ciencia y educación de primera clase, un sólido potencial militar y el apoyo de aliados en todo el mundo”.

De ahí que, asevera, “la condición clave de la victoria es la firmeza del pueblo y su fortaleza ideológica en cualquier confrontación” y añade que “tenemos la experiencia de nuestros antepasados que respondieron al peligro mortal uniéndose”. De ahí que sin dudarlo afirma que Rusia precisa consolidar “las sanas fuerzas patrióticas para la defensa, el desarrollo y el florecimiento de nuestra amada Patria”.

Tras lo que, en este sentido, resalta que “nuestro país necesita ‘un contrato social’ de nuevo tipo, cuyo fundamento sea la actitud de respeto al pueblo, la solidaridad del pueblo trabajador y el respeto profundo a la posición de las masas”.

Por eso “un frente patriótico contra el Occidente imperial, no puede surgir del derecho de unos a oprimir y robar a otros”, advierte y agrega que para formarlo es necesario “dejar de lado todos los engaños que se han impuesto a nuestro país a fines del siglo 20”, ya que “el dogma neoliberal le costó caro a nuestro pueblo y es hora de reconocer que fomentar el odio hacia la era soviética es una práctica dañina y criminal”.

Entonces, indicó Zyuganov, “para lograr la victoria y resolver las principales tareas históricas, Rusia necesita unirse en torno a ideas creativas y símbolos inspiradores”. Y recuerda que “durante estos días de mayo, nuestro pueblo rinde homenaje a la gran hazaña de nuestros antepasados con lágrimas en los ojos y con orgullo en el corazón”, por lo que “no es buena idea en momentos tan especiales, ocultar el símbolo más importante”, ya que “cubrir el mausoleo de Lenin envía una señal absolutamente equivocada”.

Y, en esta dirección, recalca que “debemos ver la celebración del Día de la Victoria como un acto clave de unidad del pueblo”, por eso “el mensaje y el contenido de este evento son sagrados, así como lo son todos sus símbolos y la práctica vergonzosa de cubrir el Mausoleo de Lenin es corrosivamente destructiva y no se puede tolerar”.