La sede central del Centro de Estudios y Formación Marxista (CEFMA), en la ciudad de Buenos Aires, fue el escenario para dar a conocer este libro que hace importantes aportes para analizar el presente, pero fundamentalmente para transformarlo. El contexto político que atravesamos nos convoca a replicar por todo el país iniciativas como esta de cara al 49 aniversario del último golpe de Estado, con el propósito de profundizar la lucha de ideas y reafirmar que Nunca Más es Nunca Más.
“La censura a Rocco no es ningún hecho aislado, se enmarca en el ataque del gobierno a los derechos humanos y a las políticas de memoria verdad y justicia”, remarcó Marcelo Rodríguez, director del CEFMA y secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista. “Esta actividad estaba prevista para marzo pero ante los hechos de público conocimiento (en alusión a la presentación del libro que iba a a realizarse en el Faro de la Memoria de Mar del Plata y que el gobierno prohibió) decidimos adelantarla para solidarizarnos con nuestro amigo y camarada”, agregó el dirigente del PC que coordinó la jornada.
Luego de la presentación cancelada en Mar del Plata, hubo respuestas alentadoras contra ese hecho de censura. Al día siguiente se organizó frente al Faro de la Memoria un acto en repudio a la decisión tomada por el gobierno, mientras que las Madres invitaron a Carbone a Plaza de Mayo para su tradicional marcha de los jueves alrededor de la Pirámide. Por otra parte, desde la secretaría de DDHH y abonando al clima de persecución que se vive, les enviaron un mail a lxs trabajadorxs de los Sitios de Memoria en el que les exigían “solicitar autorización antes de realizar cualquier actividad política”.
“Presentar este libro (que está agotado y espera su segunda edición) en el CEFMA, en el Partido Comunista es un acto de lucha. Nuestro partido se organizó siempre alrededor de una hermosa palabra: revolución. Y en torno a esa palabra nos organizamos para enfrentar a un gobierno que está afectando la raíz profunda de la Argentina popular”, contextualizó el filósofo y docente italiano radicado en nuestro país desde hae veinte años.
En el inicio de su exposición Carbone eligió referirse a la novela de Drácula, “un señor feudal que les chupaba la sangre a los campesinos que habitaban alrededor de su castillo, les extraía su fuerza de trabajo, su fuerza vital para estirar, aún estando muerto, un poco más su período de vida”. Ante este hecho, prosiguió, “los campesinos se organizaron e hicieron un cerco alrededor del castillo para evitar que Drácula saliera a atacarlos por las noches, por lo que el señor feudal recurrió a sus tres sirvientas, atractivas, fascinantes para que fueran ellas a clavarles sus colmillos a los trabajadores y a entregarle luego la sangre, la fuerza de trabajo expropiada y tener así un ciclo más de vida”. Para concluir su introducción explicó que en esta alegoría “Drácula es el capitalismo y sus sirvientas son el fascismo”.
Acto seguido Rocco se apoyó en “El Capital” de Marx para destacar, en línea con el punto anterior, que “el capital es trabajo muerto que resucita”.
En tanto que el autor de Lanzallamas, caracterizó al fascismo como “un poder para cuidar al capitalismo en crisis”, contrastando el hecho de que durante el siglo XX “tuvo ciertas formas de nacionalismo y de gran estatalidad que hoy parece no tener”. No obstante observó que en Milei “la sacralización de la propiedad privada es también la expresión de un nacionalismo de clase, de un nacionalismo burgués y monopolista”.Trazando una línea histórica ubicó lo que considera una característica común entre el fascismo de un siglo y de otro que es “la tanatización absoluta, su capacidad de destruir todo lo que toca”
Una referencia inequívoca para reconocer a un fascista del siglo XXI según Carbone es “ver si se saca una selfie con Elon Musk”. Adentrándose en el análisis, el escritor puso el acento sobre “la paradoja que siempre ha alimentado al fascismo, la contradicción sistemática que anima al fascismo y crea un nuevo sentido común”. Para ejemplificar esta observación describió lo que decía nada menos que el cartel de ingreso a Auschwitz: “el trabajo te hace libre”. Y ligó aquella frase tristemente célebre con el uso político que se hace hoy de la palabra libertad en nuestro país. “El fascismo te dice una cosa que verifica su contrario”, reflexionó al respecto.
Además, Carbone se refirió a la criptoestafa financiera de Libra “realizada desde el corazón de la estatalidad” y la vinculó a la esencia misma del fascismo, en tanto “herramienta del capitalismo en crisis”.
“Hoy el capitalismo está atravesando una crisis histórica y orgánica que se expresa al menos en tres planos: el social, el económico y el climático” enunció el también investigador del Conicet para ayudar a entender cuáles son las raíces del resurgimiento del fascismo en el siglo XXI.
Frente a lo cuál planteó la pregunta leninista de rigor “¿Qué hacer?” “Me parece que podríamos pensar en la construcción de un frente, pero no de una suma aritmética de cosas preexistentes, sino el frente opositor, alternativo, participativo, que se pueda aglutinar sobre la base de la lucha con la consigna antifascista”, opinó.
Por último, enumeró los tres aspectos que, según su mirada, caracterizan esa consigna:”la desesperación de la clase trabajadora a un año de haber asumido este experimento monstruoso, la necesaria esperanza, como decia el che Guevara, la esperanza de un mundo mejor, y finalmente un elemento revocatorio”; ya que, enfatizó, “al poder fascista se lo antagoniza y se lo frena con el pueblo organizado y la disposición de lucha de la clase trabajadora”.