Así lo entienden los trabajadores estatales de La Pampa que, convocados por las dos CTA, protagonizaron una jornada de movilización para hacer oír el reclamo de que el gobierno provincial pague un bono compensatorio frente a una crisis que se siente cada vez más en los bolsillos de las grandes mayorías.
El martes pasado en Santa Rosa, los trabajadores de La Pampa protagonizaron una contundente jornada de movilización para reclamar el pago de un bono compensatorio que, a diferencia de años anteriores, esta vez el gobierno provincial no pagó. “Fue una marcha convocada por las dos CTA como parte del proceso de unidad que estaos haciendo en las calles”, destacó Carlos Urmente, secretario adjunto de la Seccional Capital de Utelpa y secretario gremial provincial de la CTA de los Trabajadores al referirse a esta marcha que “superó todas las expectativas porque siendo enero fue muy representativa”.
Al respecto, el docente y representante de la Corriente Nacional Agustín Tosco hizo hincapié en que, “en realidad el problema reside en la caída del poder adquisitivo de los salarios que padecemos los trabajadores en La Pampa, tal como pasa en el resto del país” y recordó que “no pudimos recuperar lo que perdimos con las devaluaciones de las presidencias de Macri, Massa y Alberto Fernández, pero tampoco estamos recuperando el poder adquisitivo con las que hay ahora con Javier Milei, que ya fueron dos desde que es presidente”.
Por eso es que “venimos sufriendo una pérdida de poder adquisitivo que es terrible”, algo que afecta a todos los trabajadores estatales y a los del sector privado. Y, al respecto, explicó que “en la mayoría de los casos no se puede llegar a fin de mes”, por lo que “muchos compañeros se están endeudando y deben tomar otros empleos para poder paliar la situación que en La Pampa no es ajena a la que se vive en el resto del país”.
Todo esto quedó reflejado durante la jornada del martes 13 cuando las calles de la capital pampeana fueron ganadas por las columnas de las dos CTA, los docentes de Utelpa, ATE y SiTraSaP, que junto a trabajadores de otros sectores “dejaron bien en claro que hay una fuerte necesidad, imperiosa, de resolver el tema económico”.
Resulta un dato muy positivo la contundencia que tuvo la marcha, pero también la composición de sectores que la articularon para darle carnadura a la demanda en pleno enero, algo que permite avizorar que el que comienza es un año que va a estar atravesado por las luchas.
“Aunque hay algunos matices que puedan diferenciar a ambas situaciones, debemos recordar que las primeras manifestaciones previas al estallido durante el menemismo se produjeron en las provincias”, reflexionó Urmente y subrayó que “por eso precisamos un plan de lucha que sea nacional y convocado por las centrales obreras”, ya que “solos y aislados, los sindicatos sólo podemos resistir y movilizar, pero hace falta algo más para conseguir un verdadero triunfo político”.