El que acabó fue un año más que difícil para los trabajadores y 2026 comenzó con cierres y despidos. A menos de un mes de la fecha estipulada para el tratamiento de la ley de reforma laboral, el industricidio golpea con fuerza en Buenos Aires y todo el país. Desde la CoNaT, Emanuel Ríos, Secretario Sindical del PC bonaerense y dirigente del gremio docente, convocó a construir una jornada de paro y movilización capaz de frenar esa iniciativa antiobrera.
“El saldo que deja 2025 fue muy negativo para la clase trabajadora”, lamentó el secretario Sindical del Partido Comunista de la provincia de Buenos Aires, Emanuel Ríos, tras lo que recordó que “hay una cifra alarmante de despidos, tanto en el ámbito privado como en el estatal, como producto del achicamiento del Estado y de la apertura indiscriminada de importaciones, algo que destruye a la industria nacional”.
Los dichos de Ríos nada tienen de antojadizos, ya que si 2025 fue un mal año, el que está comenzando no pinta para mejor. Y como no podría ser de otra manera, por el volumen poblacional e industrial que posee, es en la provincia de Buenos Aires donde esta crisis provocada por las políticas de la Presidencia Milei, más se hace sentir. Aunque también se sienten fuerte las protestas de la clase contra el ajuste impulsado desde la Rosada.
De hecho, enero comenzó con varios conflictos abiertos, uno de ellos en Tortuguitas donde la empresa dedicada a la distribución de artículos descartables para papeleras, Lustramax, anunció que va a echar a una treintena de trabajadores, en tanto que también en la zona norte del conurbano, la firma de papas fritas Lamb Weston cierra la sede que pose en Munro, con lo que deja en la calle a un centenar de obreros, y el 30 de diciembre la petroquímica multinacional Sealed Air despidió a 65 operarios de su planta de Quilmes, por lo cual desde entonces los trabajadores se manifiestan frente a sus puertas.
Pocos días antes, en Chivilcoy y en plena Navidad, una decena de operarios de la fábrica de suelas Arluchi fueron dejados en la calle cuando la patronal rompió un acuerdo de estabilidad laboral que debería garantizar sus puestos de trabajo, al menos, hasta marzo. Por esos días el Sindicato de Cadetes y Mensajeros denunció despidos sin causa, falta de blanqueo, salarios impagos y persecución sindical por pare de la firma Cook & Fit, mientras que en Lanús cerró sus puertas la textil Hazan Silvia, con un saldo de medio centenar de operarios despedidos a quienes, además, la empresa quiere pagar indemnizaciones reducidas, poniendo en práctica lo enunciado en la letra del proyecto oficialista de reforma laboral.
Por su parte, en Mar del Plata, la conservera de pescado Marechiare cerró a raíz de la drástica caída de sus ventas, a lo que se suma la competencia de los productos que ingresan al país por la importación indiscriminada y todo esto dejó cuarenta operarios sin empleo. En tanto que en el conurbano el trabajo de otros cuarenta emoleados pende de un hilo ante la amenaza de cierre de la unidad productiva que Ascensores Cóndor posee en Ituzaingó. El escenario desolador de este industricidio en marcha repercute, entre otras localidades bonaerenses (y de todo el país) en El Palomar, donde la planta de Peugeot paralizó su producción y adelantó vacaciones para “ajustar stock” ante la caída de sus ventas.
Asimismo, con el cierre de las sucursales San Justo, Mar del Plata, Burzaco y José C. Paz de Caromar cerca de doscientos trabajadores pierden su fuente laboral y con el de la planta que Whirlpool poseía en Pilar, además de los alrededor de trescientos operarios propios, se produjo un efecto dominó que afecta a a varias pymes proveedoras del Parque Industrial de esa localidad. La larga lista de cierres y despidos sigue.
Y, por ejemplo, en Témperley bajó sus persianas la sucursal local de Frávega dejando a sus empleados en la calle.
“Se viene generando una enorme pérdida de puestos de trabajo y de productividad, lo que hace que haya una capacidad ociosa de cerca del sesenta por ciento en la industria”, puntualizó Ríos y recalcó que todo esto responde a un esquema muy similar al que se impuso durante las presidencias de Carlos Saúl Menem y Fernando de la Rúa. “Esas son políticas que ya vivimos y resistimos durante los 90 y que ahora vuelven con Milei, transformando en carne de cañón a la clase trabajadora, que somos quienes nos perjudicamos”.
Pese a esto, reflexionó que “aunque el balance que deja 2025 es negativo, también dejó una perspectiva de lucha a partir de actos de resistencia que protagonizamos los trabajadores que, al menos por momentos, nos pudimos articular como quedó expuesto en diciembre con la jornada convocada para rechazar la reforma laboral cuando marchamos las dos CTA y la CGT”.
Por eso, puntualizó el dirigente de la Corriente Nacional Agustín Tosco y de La Violeta Docente, “el panorama es que ante la profundización de estos intentos por parte de Milei, lo que queda es salir a las calles y movilizar” y en este marco, destacó que “el primer desafío que tenemos por delante es cuando tenga lugar el tratamiento parlamentario del proyecto de reforma laboral que tiene fecha para dentro de menos de un mes”.
Como se recordará, para ese día las dos CTA y la CGT anticiparon que van a convocar a un paro nacional con movilización hacia el Congreso y en las principales ciudades del país. “Esperamos que esta vez la CGT comience a dar respuestas claras, porque hay despidos y conflictos cada día y eso tiene que ver con las políticas del gobierno nacional que, además, provoca una recesión que contrae el mercado interno y por ende la posibilidad de que se conserve el trabajo”, sentenció Ríos.
Finalmente, insistió con que el año que comienza “debe estar atravesado por mucha movilización, arrancando en febrero con la jornada de paro y movilización, porque lo que buscan el gobierno y las patronales es poner a los trabajadores de rodillas, legalizando una situación que destruya convenios de trabajo y estatutos laborales que fueron conseguidos con la lucha de los trabajadores que, ahora, somos quienes debemos salir a defenderlos”.