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Los casos y fallecidos por Covid-19 ponen al sistema sanitario al borde del colapso. Mientras tanto la Corte Suprema desanda parte del lafware perpetrado contra Lula.

“La vida está en primer lugar”, dijo ayer y sin sonrojarse Jair Bolsonaro al anunciar por cadena nacional la creación de un “comité de crisis para combatir el coronavirus”, a más de un año de que se detectara el caso cero en Brasil y en un contexto en el que ese país promedia los tres mil muertos diarios a causa del Covid-19. Este es el peor registro mundial, sólo superado por EE.UU.
Las protestas que coincidieron con el mensaje presidencial, reflejan el rechazo que para muchos brasileños provoca la gestión criminal que Bolsonaro hizo de la pandemia, que llevó a que ese país registre el 45 por ciento de los de los contagios de América Latina.
Y esta situación se vuelve muy peligrosa para toda la región, ya que Brasil tiene fronteras con diez países y registra una variante local del virus que, aparentemente, es mucho más contagiosa que las que irrumpieron con anterioridad.
Así las cosas, mientras en algunas ciudades se movilizan los freikorps que apuntalan al gobierno presidido por Bolsonaro, la Corte Suprema dejó al desnudo otro capítulo del lawfare que fue medular para que el actual Presidente se impusiera en las elecciones de 2018.
Por tres votos a favor y dos en contra, la Segunda Sala de la Suprema Corte Federal declaró que el ex juez Sergio Moro, fue parcial en los procesos que condenaron a prisión a Luiz Inácio Lula da Silva, en el contexto de la operación Lava Jato.
Pero lo cierto es que más allá de estas buenas noticias, la cotidianeidad de Brasil es calamitosa. Mientras Bolsonaro niega la gravedad de la crisis sanitaria que atraviesa su país, el sistema hospitalario se colapsa y ya tiene más de un noventa de ocupación de camas en las Unidades de Terapia Intensiva. Y en casi todos los estados faltan tubos de oxígeno y medicamentos, tal como reconoce el propio Ministerio de Salud.

Desidia

“Brasil está atravesando una pandemia, todo el tiempo los televisores anuncian récords y más récords, cada día más personas mueren como resultado de Covid-19 y los hospitales y las UCI siguen colapsados, advirtió ayer el líder del PCdoB en la Cámara de Diputados Renildo Calheiros y recalcó que “un gobierno serio lo dedicaría todo para enfrentar la pandemia”.
Tras lo que lamentó que “ante todo el sufrimiento que atraviesa el pueblo brasileño, ni siquiera hay palabra de consuelo del Presidente” y añadió que lejos de esto Bolsonaro “siempre trata de amenazar a quienes toman medidas”.
Por su parte y en la misma sintonía, el gobernador de Maranhão, Flávio Dino, recalcó que a la desidia del gobierno federal, se suma la actitud presidencial que “entorpece el desempeño de las demás entidades de la federación y fomenta comportamientos inapropiados en la población con un resultado catastrófico”.
Y alertó que “de nada sirve ponerse una máscara en la cara o usar retórica enmascarada si la política genocida sigue siendo la misma”, por lo que “renuevo la petición, en nombre de la vida y la salud: use máscaras que protejan la boca y la nariz, y cierra los oídos a las locuras de Bolsonaro”.