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En Serbia grupos nazis atacaron la sede del Nuevo Partido Comunista de Yugoslavia y en toda Europa persiste la destrucción de monumentos antifascistas y soviéticos.

El ascenso que la derecha tiene en Europa y la postura de sumisión que los gobiernos de la UE hacia la Otan y EE.UU., que se profundiza conforme Washington decide escalar su agresión hacia Rusia, empoderan a formaciones nazis cuya actividad viene creciendo en todo ese continente y con ella la violencia que se objetiva, sobre todo, contra partidos de izquierda y la simbología que recuerda al bloque socialista.

En este contexto, la semana pasada en Belgrado, bandas nazis perpetraron un brutal ataque contra la sede del Nuevo Partido Comunista de Yugoslavia (NPC), en un hecho terrible del que sólo por milagro hoy no hay que lamentar víctimas fatales.

Aunque se trata de la quinta agresión de este tipo que sufre esa sede partidaria, el momento elegido esta vez nada tuvo de azaroso, ya que poco antes el NPC había sido protagonista de un importante acto en el que se repudió el papel que juegan EE.UU. y la Alianza Atlántica en el fogoneo del conflicto desatado en el Donbass.

“Este fue el ataque más fuerte de todos los últimos que padecimos”, denunció el NPC y advirtió durante los últimos años, “los nazis están muy activos y destruyen constantemente muchos monumentos antifascistas y otros símbolos del socialismo en nuestro país, ante la pasividad de la policía que como los servicios de seguridad está muy familiarizada con este tipo de grupos, ya que crearon a muchos de ellos”.

Y alertó que este nuevo ataque, tuvo lugar “en el contexto de gran histeria anticomunista en Serbia, que va de la mano de una ofensiva contra los trabajadores” que tuvo un particular hito, “cuando por orden de la UE, Serbia introdujo una ley que rehabilita a tres mil colaboradores de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial”.

Pero este problema no es exclusivo de Serbia. Días atrás, la preocupación por la constante destrucción de monumentos antifascistas y soviéticos que distintos gobiernos europeos vienen llevando a cabo, fue llevada ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Fueron los eurodiputados pertenecientes al Partido Comunista de Grecia (KKE) Kostas Papadakis y Lefteris Nikolaou-Alavanos, quienes lo hicieron en una reunión que mantuvieron con Genc Seiti, que es quien preside la División de Relaciones Exteriores de la Unesco.

La cita fue en París y ahí los eurodiputados plantearon la preocupación por la intensificación de la destrucción y el vandalismo que sufren los monumentos culturales antifascistas y soviéticos en varios países europeos, algo que “a menudo va acompañado de su sustitución por construcciones nazis”.

Por lo que pidieron que la Unesco tome medidas urgentes para su protección y que “se ponga fin a las acciones destructivas de los gobiernos, las autoridades regionales y locales y los grupos nazis”, al tiempo que destacaron que es preciso que se castigue “a todos los responsables de su destrucción y se detengan todos los procesos abiertos contra quienes defienden estos monumentos”.