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Política
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El gobierno está en un atolladero autogenerado por las medidas económicas que impone ¿Falta política? El FMI y la UCR tienen algo para decir. Mientras tanto, la derecha pugna por imponer su hegemonía ¿Podrá con un dólar a treinta, 35 puntos de inflación anual y creciente desempleo?

 

La crisis económica del país es de tal magnitud que hasta la Unión Cívica Radical y el Fondo Monetario Internacional sugieren al gobierno que no elimine las retenciones a las exportaciones del agro ¿Giro “populista” y “neokeynesiano” del Fondo y los radicales?

Nada de eso. Por momentos pareciera que los aliados —coyunturales y estratégicos— del gobierno entienden mejor la política que el elenco que integra el mejor equipo de los últimos cincuenta años.

Los números difundidos esta semana por el Indec fueron lapidarios para el gabinete económico y gravísimos para la inmensa mayoría de la población que no piensa en tasas de interés, Lebacs, Letes mercados emergentes. El primer semestres del año bastó para barrer con la meta inflacionaria estipulado por Macri, Dujovne, Caputo y compañía. Tanto el interanual como la proyección 2018 confirman que el piso de la inflación macrista es del treinta por ciento. A eso hay que añadirle una caída estrepitosa del consumo, la actividad industrial, pérdida del poder adquisitivo y una crisis cambiaria indomable que moldea un 30/30 —inflación/dólar— como característica principal de la economía nacional.

En este marco la propuesta del FMI y los radicales de no tocar más las retenciones, e incluso de aumentarlas, no sólo no suenan descabelladas sino que se puede explicar por el instinto de supervivencia de clase del bloque de poder.

Como venimos sosteniendo en Nuestra Propuesta desde que Cambiemos colocó en el sillón de Rivadavia a Macri en 2015, uno de los principales desafíos del proyecto económico del bloque de poder, en el marco del rediseño social del país, era perpetrar el mayor ajuste en el menor tiempo posible.

Para ello no sólo hay que manejar a la perfección el arte del saqueo y el robo organizado, poiesis que la ceocracia domina con solvencia, sino que además se necesita de talento político para ejercer la hegemonía.

Ya Gramsci dejó en claro hace décadas que la hegemonía se ejerce, es decir, que más que dominio —que es una característica propia de la sociedad política, es decir, del Estado— del conjunto de la sociedad, se basa en la dirección política, cultural e intelectual de la sociedad. Para que esta sea efectiva la clase dominante tiene que lograr consensos y brindar concesiones al resto de las fracciones de clase, especialmente, a aquellas contra las que no puede descargar la fuerza represiva del Estado debido a la correlación de fuerzas de la etapa.

¿Cómo no pensar la propuesta del FMI y la UCR en clave hegemónica, cuando comienza a avistarse que la situación económica puede poner en peligro una victoria electoral del macrismo en 2019 cuando hasta hace poco se daba por hecho?

Retenciones y algo más

Para contestar a esta pregunta basta con repasar el costo político y económico que significó para el gobierno la eliminación total de las retenciones al maíz y el trigo desde el día uno y la quita mensual de 0,5 por ciento a las exportaciones de soja. ¿Cómo influyó esto en la capacidad del gobierno para sostener políticas de Estado mínimas para contener, al menos, las consecuencias del voraz saqueo que implica la timba financiera, la fuga de capitales, los despidos en el sector público, la devaluación, la pérdida del poder adquisitivo del salario y la destrucción del mercado interno?

Según un informe del Centro de Economía Política de Argentina (Cepa) la rebaja de las retenciones a la soja impactará de lleno en la recaudación fiscal de este año: ocho mil millones de pesos que el Estado dejará de recaudar.

En lo que va de la gestión Cambiemos, sólo por esta medida económica, el Estado dejó de recaudar casi 35 mil millones dólares, más del sesenta por ciento del crédito Stand-by de alto acceso solicitado al Fondo Monetario.

Vale recordar que la primera medida política y económica de Macri, anunciada en un acto público, fue la quita y baja de retenciones a los derechos de exportación para el agro, lo que significó, inmediatamente, una pérdida de quince mil millones de dólares para el Estado nacional, y unos diez mil millones por año.

Se podría decir que el crédito del Fondo viene a paliar la pérdida de la recaudación que el gobierno provocó con la eliminación de las retenciones al agro. Pero también, hay que recordarlo, eliminó la alícuota simbólica de tres por ciento que pagaban las mineras por sacar del país los recursos que extraen de nuestro suelo.

Pero como si fuera poco, el gobierno también desreguló el comercio exterior, eliminando el control de las importaciones y exportaciones, lo que explica el déficit comercial récord que tiene nuestro país desde que Macri llegó a la Rosada.

La comprobación de que se trata de un plan perfectamente pergeñado e implementado por el bloque de poder se deja ver en algunos ejemplos. Quizás el más paradigmático sea que el propio Ministro de Agroindustria sea el extitular de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere.

En este escenario resulta evidente que la consolidación de la hegemonía de la derecha presenta dificultades, lo que no quiere decir que encuentra fisuras en diversos ámbitos. Si la actualidad presenta “turbulencias” ¿cómo afrontar un futuro cercano que pinta negro en materia económica y social?

El FMI dibuja una hoja de ruta -económica y política- que la UCR acompaña fiel a su tradición entreguista.