Con la comida no se jode

Política
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Con esta consigna la Unión de Trabajadores de la Economía Popular llevó a cabo una jornada de movilización para denunciar la responsabilidad empresarial en la inflación. Desde el MTL, Mario Micheli instó a construir un plan de lucha “para que la riqueza que produce Argentina no se la queden cuatro o cinco vivos que se creen los dueños del país”.

“Hay que resaltar el grado de unidad generado por la Utep, algo que se debe profundizar”, celebró el coordinador del MTL Mario Micheli, tras participar de la jornada que protagonizó la Unión de Trabajadores de la Economía Popular en diferentes puntos del país, en la que bajo el lema “Con la comida no se jode”, se protestó contra quienes son responsables de provocar la inflación que afecta drásticamente a los productos de la canasta de alimentos.

El epicentro fue la ciudad de Buenos Aires, donde una nutrida columna marchó hacia la sede de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) con un mensaje claro: “bajen los precios”. Y esa misma exigencia se repitió ante una veintena de empresas que son responsables de la formación de precios de alimentos, donde se hizo hincapié en que es preciso que se ponga límites a la exacerbada maximización de tasa de rentabilidad de esas firmas, para que se pueda poner en caja a la inflación.

La jornada tuvo lugar al día siguiente de que, ante los festejos de los asistentes al Foro de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), el titular de La Anónima Federico Braun se jactara de que su empresa remarca precios todos los días.

Así, ante una audiencia que lo celebraba y en un Sheraton Hotel flanqueado por un operativo de la Policía de la Ciudad que durante dos jornadas se dedicó hostigar a los integrantes de organizaciones sociales que protestaban en la plaza Fuerza Aérea, con particular desparpajo e impunidad Braun sinceró cuál es la receta que históricamente aplica la clase capitalista que actúa en nuestro país.

Queda claro entonces de dónde viene la inflación que anualizada ya se ubica por encima del sesenta por ciento, así como quiénes son los principales responsables de que el precio de la canasta básica haya subido un 37 por ciento en lo que va del año, lo que la coloca por encima del salario mínimo que sólo se recompuso un 22 y de la Asignación Universal por Hijo que lo hizo un 12,29.

Estos son datos que revela un reciente informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), donde se exhibe que lo que AEA festeja, son cosas como que durante mayo el precio de la Canasta Básica de Alimentos tuviera incrementos de 4,20 por ciento.

 

Plan de lucha

 

Lo que pasó en el Foro de AEA explica, fundamentalmente, de qué va esto que desde la mirada liberal burguesa se da en denominar “puja distributiva” y que, en realidad, no es otra cosa que un capítulo de la lucha de clases.

De ahí que, pensar que insistir en la receta que busca solucionar este problema mediante la construcción de espacios de conciliación, se presenta como un acto de ingenuidad o simplemente como una mera quimera.

Así las cosas, en Cañuelas la movilización se dirigió hacia uno de los accesos a la planta que ahí posee la empresa Molino Cañuelas donde Micheli fue claro al señalar que “las centrales sindicales no pueden mirar para a un costado ante esta situación”, por lo que insistió en que “tienen que ponerse al frente de la lucha, por eso el mensaje de esa jornada es también hacia el interior del campo popular”.

Por otro lado, al referirse a los dichos de Braun y los aplausos que provocaron entre el auditorio de AEA, el coordinador del MTL destacó que “muestra que esa gente no tiene escrúpulos”, tras lo que sostuvo que “ojalá que con estos mensajes que nos dan, el pueblo comience a entender que acá, con nombres y apellidos, hay responsables del aumento de precios y de la devaluación, que no sólo tiene que ver con lo que pueda hacer el gobierno, sino que es responsabilidad de estos grupos de poder real que actúan más allá del gobierno de turno”.

Y denunció que “son los más ricos quienes, en una situación de crisis alimentaria mundial, aprovechan la oportunidad para maximizar su tasa de rentabilidad, mientras el pueblo no tiene acceso a los alimentos básicos”, por lo que “es muy acertada la decisión de la Utep y otras organizaciones del campo popular, de hacer esta movilización nacional que incluyó a todas las molineras, Arcor, La Anónima y otros que son los que remarcan todos los días y nos sacan la poca plata que entra a los bolsillos”.

Se trata de empresas que controlan casi toda la cadena que acaba fijando los precios de góndola y que, durante lo peor de la pandemia, fueron subvencionadas de forma directa por el Estado por medio de herramientas como el Repro II y el ATP, pero también de manera indirecta con los subsidios al consumo que como el IFE, permitieron que buena parte de los trabajadores no dejara de adquirir los productos que ellos fabrican y venden.

Esto se refleja en sus balances que exhiben con claridad que siguieron ganando y, en el peor de los casos, sólo algunos apenas morigeraron un poco su tasa de rentabilidad. Ahora en un contexto de crecimiento macroeconómico y de ventajas globales comparativas, la respuesta de esta clase capitalista es remarcar en cada paso de la cadena de valor, como forma de apropiarse rápida e impiadosamente del salario que, por otra parte, sigue perdiendo respecto a la inflación.

“Aprovechan cada oportunidad, le vaya bien o mal al país, para sostener y garantizar su tasa de ganancia”, alertó Micheli y lamentó que “esta es su política histórica, no es nada nuevo, pero también es un buen mensaje para el Gobierno, para que de una buena vez por todas entienda que con esta gente no se puede hacer acuerdos, porque no los respetan”.

En este sentido hizo hincapié en que el Gobierno “se tiene que recostar en este pueblo que hoy estuvo movilizado enfrentando al poder real”, ya que “no hay otra posibilidad de avanzar si no lo hace con el pueblo movilizado en la calle, porque esa es la única forma de que le pongamos freno a estos sectores que están preparando un plan que va a ser mucho peor del que tuvimos con Macri”.

Y fue claro cuando resaltó que “lo que reconocieron en AEA es que cada vez quieren exprimirnos más y, en ese marco, nos van a encontrar con un plan de lucha de acá a fin de año, dando la pelea que hay que dar para que la riqueza que produce el país por ser productor de alimentos, sea para la mesa de los argentinos y no para estos cuatro o cinco vivos que se creen los dueños del país”.