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Mié, May
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Política
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La deuda con el FMI se mete en una campaña en la que su perpetrador, Mauricio Macri, ya está metido de lleno. Fondos buitre y un staff que siempre está listo ¿Por dónde piensa comenzar a ajustar Javier Milei?

La pregunta sigue siendo dónde están los dólares y esto es algo que queda claro en este capítulo de la campaña, a una semana del debate y a dos de las Presidenciales, cuando todos los sondeos coinciden en que se está ante un escenario de final cerrado. Y con este panorama vuelve a aparecer, cada vez con más fuerza, la presencia de Mauricio Macri como principal terminal local de un esquema mundial que tiene su núcleo visible en la Internacional de la Nueva Derecha que articula The Movement, por medio de Steve Bannon.

Macri necesita a Javier Milei en La Rosada y The Movement necesita a Macri. Por eso el esfuerzo de Luis Majul para tirar la pelota afuera cuando, ayer domingo en el programa televisivo que conduce por La Nación+, Sergio Massa, adelantó que “fin de mes el FMI empieza la investigación sobre la fuga de capitales del préstamo Stand-By del préstamo de 2018” y que para eso el organismo va a mandar una comitiva a Argentina “para hacer una revisión”.

Es clave que se investigue y esclarezca dónde fueron a parar los dólares del préstamo de 55 mil millones, de los que se entregaron 45 mil millones, del Stand-By que fue otorgado por el FMI durante 2018 a pedido de la Presidencia Macri. Pero también que a partir de esa investigación de puedan establecer responsabilidades y se sancione en consecuencia. Y esta posibilidad es algo que preocupa a Macri.

Hoy lunes el diputado Rodolfo Tailhade pidió que el Poder Judicial le impida salir del país, y lo hizo a partir de declaraciones públicas efectuadas por el ex presidente en las que señala que “si gana Massa, me tengo que ir del país”. Vale recordar que Macri está en el ojo del huracán de varias causas judiciales que fueron iniciadas por delitos perpetrados antes y durante su Presidencia, entre otras, la de Correo Argentino, Parques Eólicos, Centrales Eléctricas, Peajes, Blanqueo de Capitales, Espionaje Ilegal y Mesa Judicial.

Y precisamente, hablar de Mesa Judicial es hacerlo de quien fue su articulador durante el Gobierno Cambiemos, Germán Garabano, que es a quien Macri impone como titular del Ministerio de Justicia, en caso de que Milei sea Presidente.

Para completar el task group macrista, aparecen en horizonte Guido Sandleris, Federico Sturzenegger, Javier Iguacel, Guillermo Dietrich, Lucas Llach, Luis Caputo y Nicolás Dujovne quienes están postulados  son los candidatos a administrar el remate de Aerolíneas Argentinas e YPF con el complejo energético que tiene las joyas de la corona en Vaca Muerta, así como el negocio de la electromovilidad que nace en los yacimientos de litio.

 

Los mismos de siempre

 

La Auditoría General de la Nación determinó que durante 2018, la Presidencia Macri incumplió con “leyes y otras normas vigentes, principalmente sobre el capítulo de la deuda pública”. Y en base a esto, los diputados Natalia de la Sota y Alejandro Rodríguez presentaron un proyecto por el que se insta al Gobierno para que le exija al FMI que investigue la fuga de capitales cuando Macri fue mandatario, que va en sintonía con otro similar que estaba a punto de perder estado legislativo.

Lo que se pretende es que se revise el proceso que comenzó en el mismo momento en que comenzó el Gobierno Cambiemos, con la devaluación drástica del tipo de cambio y la derogación de las restricciones que hasta entonces regían para el acceso a la compra de divisas extranjeras, lo que comúnmente se conoce como “cepo cambiario”.

Como no podía ser de otra manera, la consecuencia inmediata fue el ingreso de capitales especulativos que, además, fue favorecido por la creación de títulos de deuda a corto plazo que licitaba el Banco Central. Este instrumento, las Lebacs, creado bajo la presidencia de Sturzenegger en el Central, fomentó la irrupción de fondos de inversión globales que entraron al negocio con sus dólares que transformaron en pesos con los que, a su vez, consiguieron tasas de interés exorbitantes. Hasta que en 2018 se retiraron con una maximización de su tasa de rentabilidad de alrededor del cuarenta por ciento.

Todo esto sin arriesgar ni dejar nada de beneficio para el país. Entre estos fondos, aparecen algunos de los buitres de siempre: BlackRock Inc., Templeton, Pinco y JP Morgan que fue el primero en reclamar la parte del león de este nuevo capítulo de la bicicleta financiera que, por supuesto, se cobra en dólares. Esto pasó en abril de 2018 y a las consecuencias de la liberalización del mercado de cambio se le sumó que, en sólo dos años, la Presidencia Macri había agotado las posibilidades de tomar crédito local e internacional, por lo que recurrió al FMI para financiar la salida de esos fondos especulativos que obtuvieron ganancias extraordinarias, al tiempo que dejaron un agujero que pagamos todos los argentinos.

Queda claro que el FMI es cómplice de esta maniobra, pero también que difícilmente se pueda esperar que ese organismo sea quien pueda emprender una investigación que sea, al menos, sensata. Asimismo, se pone en evidencia qué papel jugaron en esto personajes como Macri y Sturzenegger quien, por estas horas, aparece como firme candidato a ocupar la cartera de Economía si Milei se convierte en presidente.

Sturzenegger, junto a Garabano en el Ministerio de Justicia y Patricia Bullrich en Seguridad, aparecen como un tridente que garantiza impunidad, prosecución y profundización del esquema de financierización, así como carta blanca para que se desate una represión brutal hacia todos los que se opongan.

Es que aunque algunos referentes del macrismo busquen maquillar el bestial programa que llevó a Milei hasta el balotaje, queda claro que el candidato por La Libertad Avanza no baja sus banderas, que tienen en el drástico ajuste a una de las principales. Y en esto coincide con el ex titular del Banco Central.

¿Qué dicen ambos sobre el tema tarifario? Los dos recalcan que es preciso eliminar subsidios a las tarifas de servicios básicos como energía eléctrica, gas y agua, pero también en lo que hace al transporte público de pasajeros.

El argumento de Milei es tan pedestre como salvaje pero no tiene desperdicio, ya que sostiene que un aumento de las tarifas no sería inflacionario, porque de este modo los trabajadores tendrían menos dinero para gastar en la adquisición de bienes que así, en esta línea de razonamiento, bajarían sus precios. Y en esto coincide Sturzenegger.

 

¿Un nuevo Nuremberg?

 

Hace unos años, en su libro “El odio a Occidente”, el miembro del Comité Consultivo del Consejo de Derechos del Hombre de la ONU, Jean Ziegler, demandaba “Un nuevo Nuremberg para los especuladores financieros”. El texto habla sobre el carácter criminógeno que tiene la industria financiera que actúa a escala planetaria, pero también acerca de las consecuencias que esta actividad ejerce sobre las personas concretas.

Lamentablemente el pedido de Ziegler quedó en la nada, tal como quedó el impulsar de una querella criminal tendiente a “determinar quiénes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra” que anunció en mayo de 2021 Alberto Fernández.

Esa vez, al presentar la iniciativa, se refirió al endeudamiento que contrajo el Gobierno Cambiemos con el FMI, cuyas características desnudó el Informe Mercado de Cambios, Deuda y Formación de Activos Externos que había presentado un año antes el Banco Central, por medio de un trabajo en el que expuso el mecanismo perverso que facilitó la fuga de 86 mil millones de dólares que perpetró la Presidencia Macri.

¿Pero sólo se trató de un mecanismo pergeñado para fugar divisas? Lo que se pueda decir al respecto es especulativo, pero sobre lo que no hay dudas es acerca de qué consecuencias trajo. El préstamo fue de 55 mil millones, de los que se había entregado 45 millones hasta diciembre de 2019, cuando el ya presidente Alberto Fernández decidió que el país no recibiera el último tramo.

La cantidad de dólares fugados es casi la misma que los recibidos por el Stand-By acordado por Macri con Christine Lagarde en abierta violación de la Carta Orgánica del FMI, que prohíbe la utilización de los recursos del organismo para solventar la salida de divisas.

Pero el Gobierno Cambiemos ni siquiera respetó lo que firmó en los memorándum que suscribió para tomar el préstamo, por el que se comprometió a que los dólares que ingresarían se iban a destinar a disminuir las tensiones existentes en la balanza de pagos y, para ello, debían usarse para incrementar las reservas. Durante el último año de la Presidencia Macri, las reservas cayeron en algo más de veinte mil millones de dólares.

Y más allá de todo esto, es evidente que los dólares que el FMI le dio a Macri, fueron utilizados para engordar el mecanismo de compra indiscriminada de divisas baratas que, tras obtener rápida rentabilidad, fueron fugadas. Este dispositivo fue potenciado por el levantamiento de las restricciones que existían para la adquisición y circulación de divisas, algo que en una economía que tiene profundos problemas en la restricción externa, fue clave para destrozar el mercado interior y profundizar el déficit fiscal.

Este mecanismo queda expuesto en el informe del Central, que da cuenta de que el veinte por ciento de personas físicas que adquirieron divisas durante ese período, se quedaron con el ochenta por ciento de lo que se compró. En el caso de las personas jurídicas la cosa es más elocuente todavía: el diez por ciento de los que compraron se hizo con el 93 por ciento de los dólares vendidos.

Aquella vez, los sectores más concentrados de la clase capitalista que actúa en Argentina, cobraron a tiempo el apoyo que le brindaron a Macri. Son los mismos que ahora apuestan a que con el control remoto conectado a Milei, Macri cumpla con la promesa que hizo ante el auditorio reunido por la Fundación Libertad cuando dijo que “si ganamos iremos en la misma dirección, pero lo más rápido posible”.

Por eso a la clase capitalista que actúa en Argentina, poco le importa si el staff del mileismo puro sigue prometiendo la vuelta del servicio militar obligatorio, la venta libre órganos y armas, ruptura de relaciones con El Vaticano o cualquier otro postulado que pueda sonar tan perturbador como rocambolesco.

Lo que les importa es que Milei es el candidato que viene a garantizar la prosecución de su ronda de negocios parasitarios, para los que el padrinazgo de Macri representa una garantía. Y para eso, el paso inicial es el ajuste brutal.

Sin demasiados ambages, Milei se jacta de que si es presidente va a recortar quince puntos del PBI. El gasto es de 24 puntos del PBI, por lo que si se sacan quince, sólo quedarían nueve con lo no alcanzaría para que el Estado pueda afrontar cosas como pagar a docentes, policías, agentes del sistema de Salud y jubilados. Y aquí la cosa es muy clara: las jubilaciones representan el sesenta por ciento del total del gasto, esto es, quince puntos del PBI.

Entonces de esto va la cosa. Y como para perpetrar esta vuelta de rosca verdaderamente criminógena la ultraderecha necesita ganar la segunda vuelta electoral, es preciso hablar sobre lo evidente y militar para evitarlo. Y en esto no se puede ser neutral, no se puede llamar a votar en blanco.