Mientras Emmanuel Macron fomenta el rearme de los países integrante de la Unión Europea, el Partido Comunista Francés hizo una amplia convocatoria a “actuar por la paz y la seguridad colectiva y construir las condiciones políticas y organizativas para una respuesta a gran escala a las fuerzas de extrema derecha”.
El presidente francés Emmanuel Macron presentó una propuesta que si prospera va a permitir el despliegue de fuerzas compuestas por efectivos militares de distintos países europeos en puntos estratégicos de Ucrania, tal como lo sostuvo después de ser el anfitrión de la cumbre de la “Coalición de Voluntarios” que se celebró en París el jueves pasado con la participación de representantes de 31 países europeos.
La reunión tuvo lugar a menos de un mes de que la Unión Europea hiciera público un documento en el que detalla una hoja de ruta que se propone impulsar para posibilitar el rearme de sus países miembros, todo en medio del clima de tensión que caracteriza a la relación de este bloque con EE.UU. desde la asunción del segundo mandato de Donald Trump, pero también en el contexto de un cada vez más abierto apoyo de Francia a las posiciones del régimen que en Kiev encabeza Volodímir Zelenski.
Con ese telón de fondo, a principios de marzo, la Comisión Europea reveló un conjunto de medidas orientadas a movilizar hasta ochocientos mil millones de euros para brindar mayor margen a los Estados miembros para incrementar su inversión en defensa. De 2021 hasta 2024 los integrantes de la Unión Europea incrementaron en más de un treinta por ciento su gasto conjunto en defensa lo que llevó a que países como Polonia y las repúblicas bálticas superaran ampliamente el umbral del dos por ciento del PIB que se destina para Defensa, que es el límite que recomienda la Otan.
En este marco, el Partido Comunista Francés (PCF) convocó a “todas las fuerzas vivas del país, incluidos los sindicatos, las asociaciones, los ciudadanos y las fuerzas políticas de izquierda en Francia y en Europa, a actuar juntos por la paz y la seguridad colectiva y a construir las condiciones políticas y organizativas para una respuesta a gran escala a las fuerzas de extrema derecha”.
Por lo que después de advertir que Francia debe tener “una voz independiente para la paz”, reafirmó su compromiso inquebrantable “con la paz, la justicia social y la solidaridad internacional”, al tiempo que convocó a que se rechace “la lógica de la guerra que podría llevar a Francia a una confrontación mundial mortífera” en un contexto en el que “la exacerbación de las relaciones de poder internacionales ha alcanzado un nivel de peligro no visto en varias décadas”.
Y fue contundente cuando hizo hincapié en que Francia “debe ahora volver a implicarse en los marcos de negociación internacionales en favor del desarme global y multilateral, revitalizando el Tratado sobre la no Proliferación de las Armas Nucleares, en lugar de alentar las tentaciones belicistas que llevan a los pueblos hacia la catástrofe”, por lo que insistió con que “debemos alzar una voz fuerte en Europa en favor de la paz y el derecho”, instando a que se respeten los principios de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y la solución diplomática de las causas de los conflictos dentro de marcos multilaterales como la ONU, lo que “allanará el camino hacia un nuevo orden mundial antiimperialista de naciones y pueblos soberanos y asociados”.