De cara a la movilización de este jueves en todo el país, y subrayando la necesidad de articular las luchas soberanistas contra la profundización de la entrega y de conformar un frente patriótico de carácter antiimperialista, el Secretariado Nacional del Partido Comunista de la Argentina hizo pública una declaración en repudio a la llamada ley de Inviolabildiad Privada, que reproducimos en el siguiente editorial de Nuestra Propuesta.
El repudio popular al proyecto de ley entreguista que el gobierno de Javier Milei denomina como “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” debe sentirse con fuerza en las calles. Si ha existido un momento en nuestra historia que haya requerido de la más amplia unidad en la lucha para la defensa de la soberanía nacional, ese momento es ahora.
La vigente Ley de Tierras establece límites al avance de la extranjerización de nuestro territorio nacional. Sin embargo, en nuestro país hay más de 13 millones de hectáreas en manos de capitales extranjeros. Para dimensionarlo con más claridad, eso equivale a 650 veces la superficie de la Ciudad de Buenas Aires o a 6 provincias de Tucumán.
Si el Congreso aprueba este proyecto vendepatria, la situación se agravaría por completo, habilitando directamente la fragmentación territorial de la Argentina. De esa manera, capitales extranjeros podrán comprar sin restricción alguna todas las tierras que quieran, incluso en zonas de frontera, adueñándose de todos los recursos naturales que existan en ellas y desalojando a poblaciones enteras.
Ante esta Argentina de remate que propone el gobierno, las grandes corporaciones se preparan para dar el zarpazo. Black Rock, el fondo buitre más grande del mundo, con un capital que supera al PBI de la mayoría de los países, posa su interés en nuestra Pampa Húmeda. Las multinacionales mineras buscan apropiarse de toda nuestra Cordillera. Mientras que Palantir, del tecno-fascista Peter Thiel, la compañía de software especializada en el desarrollo de inteligencia artificial al servicio de guerras, fraudes electorales, persecuciones y genocidios ordenados por Estados Unidos e Israel; se prepara para instalar en la Patagonia una gran base operativa para el procesamiento y almacenamiento de datos.
En este contexto, el gobierno (anti)nacional se dispone a pagar la estafa de la deuda externa con nuestra soberanía. No es casual que la titular del FMI, Kristalina Georgieva, haya visitado los yacimientos petrolíferos de Vaca Muerta, moneda de cambio que le ofrece el mileísmo por los miles de millones de dólares recibidos para seguir profundizando la especulación financiera y la concentración de la riqueza en nuestro país.
Además de eliminar la Ley de Tierras, el proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” contempla levantar las regulaciones establecidas en la Ley de Manejo del Fuego, priorizando siempre el lucro inmobiliario por sobre el cuidado del medio ambiente y transformando a bosques y humedales en una mercancía.
Queda claro que la verdadera “campaña antiargentina” es la brutal política que lleva adelante el gobierno neocolonial y hambreador de Milei, entregando la patria a una casta de multimillonarios y monopolios transnacionales y empobreciendo cada día más a nuestro pueblo.
Unir las luchas contra el ajuste y el saqueo se vuelve urgente no sólo para resistir con más fuerza, sino para sentar las bases de una alternativa política patriótica que asuma la defensa consecuente de los intereses populares y la soberanía nacional.
Las Malvinas son argentinas. Nuestras tierras con todos sus recursos naturales, también.
¡Liberación o dependencia!