Frente a un gobierno como el de Javier Milei y Victoria Villarruel, al servicio de los intereses imperialistas, que promueve el negacionismo o justifica abiertamente los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura mientras no para de ajustar y reprimir a nuestro pueblo, la del próximo 24 de marzo debe ser la movilización más grande de toda nuestra historia en defensa de los Derechos Humanos y las banderas de Memoria, Verdad y Justicia. Reproducimos en este editorial de Nuestra Propuesta la declaración del Secretariado Nacional del Partido Comunista de la Argentina a 50 años del golpe.
En el marco del 50 aniversario del último golpe de Estado resulta indispensable levantar en unidad las banderas de Memoria, Verdad y Justicia. No sólo como símbolo de resistencia contra un gobierno que reivindica y continúa el plan económico de la dictadura genocida, sino para crear, inspirados en los ideales revolucionarios de nuestrxs 30 mil compañerxs detenidos-desaparecidos, una democracia con poder popular y marchar hacia la liberación nacional y social.
A medio siglo del comienzo de la última dictadura empresarial-militar-eclesiástica al servicio de Estados Unidos, el gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel amenaza con otorgarles la impunidad a los genocidas y sigue adelante con el modelo de Martínez de Hoz, como anteriormente hicieran el menemismo y el macrismo pero acelerando todavía más a fondo.
La miseria planificada avanza con una reforma laboral antiobrera, que nos demanda la tarea de desarrollar desde las bases un sindicalismo de liberación que acabe con la burocracia sindical, aliada al empresariado. Este plan económico impuesto por la dictadura continúa su marcha acelerada con la destrucción de la industria, la entrega de soberanía y más deuda externa: una estafa mediante la cual se somete al país a los designios del FMI y ahora también, con el “salvataje” de Donald Trump, a lo que nos ordene directamente el gobierno yanqui.
La represión, la criminalización de la protesta social y el punitivismo aumentan de la mano de un ajuste que recae con brutalidad sobre nuestro pueblo con el propósito de acentuar la concentración de la riqueza, ensanchando así las desigualdades estructurales del sistema capitalista.
El imperialismo, los monopolios y el capital financiero que ayer impulsaron el golpe y sostuvieron a la dictadura siguen mandando en Argentina. Para refundar y liberar la Patria, a estas políticas hambreadoras, neofascistas y neocoloniales también tenemos que decirles Nunca Más.
Desde Washington se ordena, por renovados métodos pero con los mismos fines, un nuevo Plan Cóndor para toda América Latina. En la reciente cumbre “Escudo de las Américas” el criminal de guerra de la Casa Blanca lo dejó explicitado ante los aplausos de Milei y sus demás súbditos regionales.
Estados Unidos quiere hacer de nuestro continente su patio trasero y promueve una alianza militar para que las fuerzas armadas (tal como sucediera en tiempos de dictadura, aunque ahora sin la necesidad de tener que apelar a golpes de Estado) puedan ejercer funciones de policía. Agitando la mentira del “combate al narcotráfico”, crimen que ellos mismos administran, y con la excusa de combatir “amenazas terroristas” inventadas, cuando son ellos la mayor amenaza terrorista que existe en el mundo, buscan desatar una cacería política contra todas las organizaciones de izquierda, progresistas y patrióticas de nuestra región.
En este contexto la solidaridad con la Revolución Cubana, con la Revolución Bolivariana de Venezuela y con todos los países hermanos que están siendo amenazados y agredidos por el Imperio se hace imprescindible para que no sigamos retrocediendo y podamos avanzar en un rumbo emancipatorio, hacia la segunda y definitiva independencia de Nuestra América.
En sus primeros dos años, el gobierno de Milei se caracterizó por pasarle por encima a la Constitución Nacional. Lo hizo apoyándose en la complicidad y/o la impotencia del Congreso y de un Poder Judicial cuya estructura conservadora no se logró modificar jamás, pero también sacando provecho de la dispersión de las luchas. Las mentiras del relato oficialista chocan de lleno con la realidad: perdemos cada vez más derechos y la pobreza no para de aumentar. Queda claro que si no asumimos de inmediato la tarea de unir y fortalecer en las calles las crecientes demandas del pueblo en su conjunto este panorama se volverá todavía más desolador.
A 43 años de la recuperación de la vigencia constitucional, saltan a la vista los límites que el capitalismo en crisis le impone a esta democracia fallida. Para cambiar la historia necesitamos superar esos límites que, con avances y retrocesos, nunca se han traspasado en estas cuatro décadas y romper de una vez por todas con el ciclo de alternancia entre gobiernos de una derecha cada vez más radicalizada, con políticas neoliberales que nos hunden en la miseria, y gobiernos “progresistas” cada vez más moderados, que no se atreven más que a administrar los enormes daños causados por el neoliberalismo, convalidan estafas como la del FMI y terminan decepcionando.
Las últimas elecciones legislativas, con la participación más baja desde que recuperamos el derecho al voto, son un síntoma de la falta de una alternativa disruptiva que asuma de manera consecuente la defensa de los intereses populares. Precisamos con urgencia darle cauce a un proyecto político de país con una democracia real, sin presxs políticxs, lawfare ni Ley Antiterrorista, de la que hoy se puede servir este gobierno reaccionario para recrudecer el macartismo. Nos hace falta una verdadera democracia, basada en el poder popular, que sea capaz de garantizar el derecho a una vida digna para las grandes mayorías y la defensa de nuestra soberanía nacional.
La época oscura que estamos atravesando en Argentina desde diciembre de 2023 también está marcada por el intento de clausurar las políticas de Derechos Humanos y de Memoria, Verdad y Justica; logros fundamentales que, aún con sus marchas y contramarchas, hemos conquistado y sostenido a lo largo de todos estos años.
Ese intento se expresa con claridad, por ejemplo, en el vaciamiento y los cierres de Espacios ganados con la lucha en ex centros clandestinos, el desfinanciamiento a los organismos estatales encargados de mantener viva la Memoria, así como también en el freno judicial en causas por crímenes de lesa humanidad o el nombramiento por primera vez desde 1983 de un ministro militar, nada menos que en la cartera de Defensa, que nunca repudió a la dictadura y es hijo de un represor al que reivindica.
El negacionismo o la abierta justificación del genocidio por parte del gobierno de Milei y Villarruel se proyecta en su accionar neofascista. En tal sentido, en el plano internacional este gobierno brinda su apoyo ciego a bloqueos, guerras y genocidios que en simultáneo perpetra el imperialismo yanqui, que en su decadencia se vuelve aún más violento, junto a la OTAN y el Estado sionista de Israel con el objetivo de frenar por todos los medios el avance del multipolarismo hacia un desarrollo compartido y un mundo en paz. En medio de las disputas por la reconfiguración del orden global, la contradicción “Socialismo o Barbarie” renueva su vigencia para definir el destino de la humanidad.
Mientras que en el plano nacional la represión semanal a lxs jubilados que sobreviven como pueden, la baja en la edad de punibilidad a los catorce años para castigar a niñeces marginadas por el sistema, la reforma del Código Penal para darles sustento a la persecución y el punitivismo o las atribuciones de “policía política” designadas a la SIDE por decreto son algunas de las tantas prácticas e iniciativas propias del Terrorismo de Estado contra un pueblo que tiene cada vez menos libertades y oportunidades y es cada vez más explotado y oprimido.
La marcha de este 24 de marzo tiene que ser la movilización más grande de toda nuestra historia en defensa de los Derechos Humanos y de la Memoria, la Verdad y la Justicia. La reciente identificación de nuestros camaradas desaparecidos en el centro clandestino La Perla de Córdoba nos da más fuerzas para seguir luchando contra la impunidad y exigiendo que nos digan dónde están.
Desde el Partido Comunista de la Argentina llamamos a articular la lucha sin tregua contra el ajuste, la entrega y la represión y a construir un frente popular antiimperialista por la Patria Liberada que soñaron lxs 30 mil. No nos han vencido.
¡Juicio y Castigo a los genocidas!
¡Libertad a todxs lxs presxs políticxs!
¡Treinta mil compañerxs detenidxs desaparecidxs, presentes!